La violencia se desató en México tras el operativo del Ejército que resultó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más temidos a nivel nacional e internacional. Este suceso ocurrió el domingo y generó un clima de caos en el país.
La eliminación del narco más buscado fue el resultado de un operativo conjunto entre las fuerzas especiales del Ejército mexicano y Estados Unidos, impulsado por la presión del expresidente Donald Trump sobre la administración de Claudia Sheinbaum. Esta estrategia de captura de líderes narcos contrasta con la política de su predecesor, Manuel López Obrador, quien había optado por una táctica de 'abrazos no balazos', que solo permitió el crecimiento desmedido de las organizaciones criminales.
El Mencho, que contaba con una recompensa de 15 millones de dólares por su captura, se convirtió en una figura emblemática del narcotráfico, ocupando el lugar de notoriedad que alguna vez tuvieron otros capos como Joaquín 'El Chapo' Guzmán o Ismael 'El Mayo' Zambada. Su muerte desató una ola de violencia sin precedentes en varias regiones del país, que se asemejaron a un estado de guerra.
La respuesta del CJNG fue inmediata, con bloqueos de carreteras, ataques a comercios y enfrentamientos violentos en diversas ciudades, siendo Guadalajara y Puerto Vallarta los epicentros de esta reacción. Las calles se convirtieron en escenarios de caos, con vehículos incendiados y enfrentamientos a balazos que dejaron a la población en estado de alerta.
La presidenta Sheinbaum tuvo que salir a declarar que, a pesar de la situación, la mayoría del país se encontraba en 'normalidad', aunque el gobierno de Jalisco tomó precauciones extremas, suspendiendo el transporte público en áreas críticas y recomendando a los turistas que se quedaran en sus hoteles. Este lunes, se prevé la suspensión de clases y el cierre de bancos en Guadalajara, que además será sede de partidos de la Copa Mundial de fútbol.
La muerte de El Mencho, aunque celebrada por algunos, genera preocupación en el gobierno por posibles represalias del CJNG, especialmente con el Mundial a la vista. La presidenta, durante una visita a Coahuila, evitó confirmar la muerte del narcotraficante, pero horas después, el gabinete de seguridad anunció que el operativo se llevó a cabo en Tapalpa, Jalisco, donde los militares enfrentaron una feroz resistencia del grupo delictivo.
En el tiroteo que siguió, cuatro miembros del CJNG perdieron la vida y otros tres fallecieron en el traslado a la Ciudad de México. Las autoridades también informaron que se confiscó armamento de alto calibre, lo que refleja la capacidad bélica del cártel.
El gobierno reconoció la colaboración con Estados Unidos en este operativo, algo que suele generar incomodidad, dado que implica la presencia de agentes estadounidenses en el territorio mexicano. A medida que se conocían los detalles del operativo, la violencia se intensificó en varias regiones, con bloqueos y quema de vehículos reportados en estados como Tamaulipas y Guanajuato.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunció la activación de un 'código rojo' y la instalación de una mesa de seguridad para coordinar la respuesta ante la violencia. A pesar de las acciones del gobierno, el CJNG demostró su poder territorial, evidenciando la complejidad de la situación.
La muerte de El Mencho plantea interrogantes sobre las luchas internas que podrían surgir dentro del CJNG y la posibilidad de un recrudecimiento de la violencia entre cárteles rivales. En el ámbito político, el operativo representa un avance para la relación bilateral con Estados Unidos, que había estado marcada por tensiones debido a propuestas de intervención militar en México.

