El reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, que declara ilegal la política de aranceles implementada por Donald Trump, genera un clima de incertidumbre global que afecta de manera directa a Argentina. Un análisis publicado por el New York Times revela que, tras la imposición de un 15% de aranceles globales bajo la Sección 122, Argentina se posiciona entre los países que enfrentarán mayores aranceles en comparación con la situación anterior al fallo, perdiendo así la ventaja que poseía frente a otras naciones que tenían tarifas más elevadas para ingresar al mercado estadounidense.
En este contexto, Brasil emerge como el gran beneficiario, ya que contaba con un 40% de aranceles, pero logró excepciones para varios productos gracias a un acuerdo entre Lula y Trump, permitiendo la entrada de carne brasileña al mercado estadounidense. Con el nuevo fallo, Brasil se encuentra ahora con un arancel del 15%.
Un diplomático argentino explicó que Argentina sufre una doble pérdida, ya que no solo sus productos enfrentarán aranceles más altos, sino que también se eliminó la brecha que existía entre Argentina y Brasil, junto a otros países que mantenían tarifas recíprocas superiores al 25%. Muchos de esos países, en negociaciones, lograron establecer aranceles en torno al 20%.
El impacto del fallo sobre los aranceles también plantea interrogantes sobre el liderazgo global de Trump. El diplomático destacó que existe un costo indirecto, dado que Argentina pierde la competitividad que tenía frente a competidores que enfrentaban aranceles elevados, lo que ahora se ha nivelado hacia abajo, eliminando así un beneficio que podría haber sido ventajoso.
Bajo la Sección 122, el Ejecutivo argentino no tiene la capacidad de reducir o discriminar aranceles específicos para determinados países de forma selectiva. La aplicación de los aranceles será uniforme y no discriminatoria. Este escenario refuerza la posición de Brasil, que, como se mencionó, se beneficia de las excepciones logradas en su acuerdo con Trump.
La doctora en Relaciones Internacionales, Julieta Zelicovich, comentó que los aranceles anunciados el pasado viernes bajo la Sección 122 aún necesitan madurar en términos de mecanismos de aplicación y excepciones que podrían otorgarse, lo que es crucial para evaluar su impacto definitivo en los próximos meses. Según Zelicovich, la situación actual refleja un alto nivel de incertidumbre y, basándose en experiencias pasadas de Trump, es probable que esta nueva política genere lobbies internos que busquen excepciones, convirtiéndose en un gran negocio de gestión política.
Añadió que los aranceles anunciados el viernes aún requieren ajustes para poder dimensionar su impacto concreto en la economía argentina. Es previsible que los aranceles más relevantes para Argentina, que provienen de las secciones 232 y 301, continúen vigentes, a diferencia de los que eran parte del IEPA.
En cuanto al acuerdo entre Argentina y Estados Unidos, Zelicovich señaló que actualmente se encuentra en un limbo, ya que los compromisos asumidos por Estados Unidos en dicho acuerdo han perdido validez jurídica. Este acuerdo, que había aceptado algunos de los aranceles del 2 de abril promovidos por el IEPA, fue declarado inconstitucional por el Tribunal de Justicia norteamericano. La falta de esta normativa que había incrementado los aranceles ha llevado a la desaparición de esas excepciones, y queda por ver si Estados Unidos incluirá a Argentina en futuras excepciones frente a las nuevas legislaciones, algo que aún no se ha concretado.
Trump, por su parte, ha manifestado su intención de reinstaurar aranceles y criticó a la Corte, expresando: 'Me dan vergüenza, los doblaron'. En este marco, Zelicovich enfatizó que Argentina se encuentra en una posición subordinada, insistiendo en que los acuerdos siguen vigentes, pero la contraparte estadounidense no respeta dicho acuerdo. Este siempre fue un acuerdo simétrico donde a Argentina se le exigían reformas legislativas profundas, mientras que lo que Estados Unidos ofrecía eran decretos de baja calidad jurídica e institucional.
Finalmente, Zelicovich concluyó que Argentina no es la única afectada, ya que hay numerosos acuerdos que Estados Unidos firmó entre mediados del año pasado y principios de 2026. Muchos países se preguntan sobre el futuro de esas concesiones arancelarias y qué parte de ellas se mantendrá vigente, considerando que los aranceles del 2 de abril eran ilegítimos.

