El conflicto entre el gobierno de Axel Kicillof y los docentes bonaerenses se intensifica, ya que Roberto Baradel enfrenta un desafío monumental para calmar a las bases de los educadores. Esto ocurre tras la oferta de un aumento salarial que se alinea con la inflación manipulada por Luis "Toto" Caputo, lo que generó un descontento generalizado entre los docentes.
Los educadores, que ya venían acumulando malestar hacia el gobernador y la dirigencia gremial, se mostraron indignados ante un incremento del 25,9% acordado para 2025, cuando la inflación oficial alcanzó el 31,5%. Este descontento se vio exacerbado cuando, el jueves pasado, el gobierno provincial propuso un aumento del 2% para febrero, a pesar de que la inflación ajustada por Caputo había sido del 2,9%. Esta cifra se dio a conocer en medio de la polémica renuncia de Marco Lavagna al Indec, quien dejó su puesto al no poder difundir un índice de inflación que estimaba en torno al 3,4%.
La respuesta de los docentes fue inmediata y contundente: rechazaron la oferta del gobierno, incluso los afiliados a Suteba, el gremio que dirige Baradel, que ha estado alineado con Kicillof desde su llegada al poder en 2019. Ante la negativa, la administración bonaerense decidió elevar la propuesta al 3%, pero nuevamente se encontró con un portazo por parte de los educadores. Este escenario de tensión llevó a Suteba a convocar un paro general para el 2 de marzo, justo cuando inician las clases. "Todo bien con Axel, pero necesitamos guita", afirmaron desde uno de los sindicatos docentes que se encuentran en sintonía con el gobernador.
Baradel se encuentra en una difícil encrucijada. Por un lado, debe mantener la alianza con Kicillof, pero por otro, debe atender la creciente presión de las bases docentes, que ya no pueden tolerar más pérdidas frente a la inflación, sobre todo en un contexto donde el gobierno se presenta como peronista. Esta problemática no se limita solo al ámbito educativo, sino que se extiende a otros sectores, como el de los trabajadores estatales, quienes también están en pie de guerra tras recibir una oferta de aumento del 2%.
La situación es crítica, y esta semana la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN) envió una carta contundente al ministro de Trabajo bonaerense, Walter Correa, manifestando su "extrema preocupación y profundo malestar" por la pérdida salarial acumulada y la falta de respuestas concretas por parte del gobierno. La presión sobre Baradel y el gobierno de Kicillof se intensifica, y el futuro de las clases en la provincia pende de un hilo.

