El peronismo, aunque dividido, ya se encuentra pensando en la estrategia electoral para el próximo año. Todo parece indicar que Axel Kicillof optará por desdoblar las elecciones, a pesar de que esto podría poner en peligro su aspiración a la presidencia.
Contrario a lo que solicitaba la mayoría del arco peronista, el año pasado el gobernador decidió desdoblar la elección, justificando su decisión con un único argumento: sostenía que era inviable llevar a cabo en la provincia de Buenos Aires una elección simultánea utilizando dos sistemas diferentes (Boleta Única y el sistema tradicional).
De cara al próximo año, si se concreta su candidatura presidencial, la lógica sugiere que Kicillof necesitará el apoyo de los intendentes, quienes volverán a ser candidatos, así como también de legisladores y concejales. En este sentido, Kicillof y Máximo Kirchner acordaron una nueva conducción del Partido Justicialista bonaerense, un paso crucial para su candidatura presidencial.
No obstante, para poder llevar a cabo una elección simultánea, el gobernador deberá dar marcha atrás y admitir que el desdoblamiento de 2025 fue un pretexto para consolidar, junto a los intendentes, una elección provincial que perjudica la estrategia nacional de Cristina Kirchner.
“A Kicillof le encanta tener razón”, comentan en el peronismo, y aseguran que no se retractará. La postura que se está perfilando dentro del peronismo es que el gobernador desdoblará la elección, incluso con un intervalo temporal mayor al que se estableció el año pasado respecto a la elección nacional.
La intención es desarrollar una campaña alejada de la discusión presidencial, de modo que Kicillof pueda dejar en la provincia un nuevo gobernador que provenga de las filas del peronismo. Una vez asegurada la provincia, el gobernador se enfocará en su camino hacia la Casa Rosada.
La elección de septiembre demostró que la provincia de Buenos Aires puede llevar a cabo una elección separada de los comicios nacionales, algo sin precedentes en la historia reciente de la provincia.
El triunfo, con una diferencia de 13 puntos sobre los libertarios, podría marcar el inicio de un nuevo esquema electoral en la provincia, donde los intendentes se convierten en aliados fundamentales para la elección.
Por otro lado, la discusión sobre cómo se definirán las candidaturas tomará otro rumbo. En principio, existe un consenso en el peronismo para regresar a las PASO. Nadie desea repetir el cierre de listas del julio pasado, donde incluso se registraron cortes de luz en dependencias electorales para ganar tiempo.
Aunque la fecha de la elección será determinada por el gobernador el año próximo, el resto de las definiciones electorales deberán tomarse este año. Se sabe que La Libertad Avanza busca debatir en la Legislatura la implementación de la Boleta Única en la provincia, algo que difícilmente genere consensos. En contraste, los libertarios no están interesados en el regreso de las primarias, afirmando que todas las decisiones pasarán por Karina Milei.

