El Grupo Albanesi enfrenta una avalancha de juicios en la Justicia tras haber declarado el default, lo que perjudicó a un gran número de ahorristas que habían confiado en sus Obligaciones Negociables (ON). Desde finales de 2025 y en las primeras semanas de este año, las demandas contra esta reconocida empresa del sector energético se dispararon en distintos juzgados comerciales.
El problema comenzó en mayo de 2025, cuando Albanesi no pudo cumplir con los pagos de una ON en dólares emitida por sus filiales Generación Mediterránea y Central Térmica Roca. Este incumplimiento marcó el inicio de una crisis que se venía gestando desde 2024, cuando la compañía había crecido rápidamente, ampliando su capacidad de generación eléctrica y aumentando su influencia en el mercado, todo ello respaldado por una considerable deuda tanto a nivel local como internacional.
El default no solo afectó a los ahorristas, sino que también impactó negativamente en la credibilidad del mercado de deuda. A partir de 2024, Albanesi comenzó a tener problemas financieros, realizando canjes parciales y refinanciaciones apresuradas que resultaron ser soluciones temporales, incapaces de estabilizar su estructura económica.
La situación se tornó crítica el 29 de abril de 2025, cuando la empresa dejó de pagar intereses y formalmente entró en default en cuestión de horas. Un dato que genera incomodidad es que, solo dos meses antes, el 26 de febrero de 2025, Albanesi había emitido la Obligación Negociable Clase XLII por más de 6.000 millones de pesos, con un vencimiento a un año y un interés del TAMAR más 5 por ciento. Esta emisión se presentó como deuda corporativa estándar, sin alertas ni señales de advertencia, y menos de sesenta días después, la empresa dejó de cumplir con sus obligaciones.
A lo largo de 2025, Albanesi intentó reescribir contratos, extendiendo plazos, reduciendo derechos y modificando eventos de incumplimiento, a menudo con la deuda ya en default. Para muchos acreedores, aceptar estos cambios no fue una opción, sino una rendición, ya que la alternativa era perder todo. La situación se tornó aún más complicada cuando, en la segunda mitad del año, las negociaciones se trasladaron a espacios privados, bajo acuerdos de confidencialidad, dejando a los acreedores minoristas fuera del circuito de información.
El bono en default, emitido bajo legislación internacional, asciende a USD 350 millones, en el marco de una deuda total que supera los USD 1.000 millones, con vencimiento en 2027. Curiosamente, a pesar de su delicada situación financiera, la empresa emitió deuda en octubre del año pasado por USD 350 millones, en enero por USD 59 millones y en marzo por USD 10 millones.
La crisis de Albanesi alimenta las preocupaciones sobre el riesgo sistémico que representa la creciente acumulación de deuda en dólares promovida por el Gobierno. Tanto el ex presidente del Banco Central, Martín Redrado, como la agencia Moody's han calificado esta estrategia como extremadamente riesgosa, recordando que fue precisamente así como se desmoronó la Convertibilidad. Albanesi es una empresa de la familia Loson, cuyo fundador, Armando Loson, se ha distanciado de la gestión diaria de la compañía, ahora dirigida por su hijo, Armando. La firma opera centrales térmicas en varias localidades, incluyendo Río Cuarto (Córdoba), Ezeiza, Bahía Blanca (Buenos Aires), San Miguel de Tucumán, Frías (Santiago del Estero), La Rioja, General Roca (Río Negro), Timbúes y Arroyo Seco (Santa Fe).

