El gobierno nacional tomó una decisión estratégica al designar a la tucumana Sandra Mendoza en la influyente Comisión de Acuerdos del Senado, la cual se encarga de evaluar los pliegos de los jueces. Esta medida busca suavizar la resistencia que presentan los senadores alineados con Cristina Kirchner, quienes obstaculizan el nombramiento de dos vacantes en la Corte Suprema y más de 200 jueces federales.
La inclusión de Mendoza en la lista de miembros de esta comisión fortalece la posición del gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, quien previamente había logrado colocar a Beatriz Ávila en el mismo espacio. A mediados de enero, se había revelado el interés de Jaldo por el nombramiento de jueces federales, un objetivo compartido por otros gobernadores.
La incapacidad del gobierno para llenar las más de 200 vacantes en los juzgados federales se debe a que sus estrategas judiciales intentaron llevar a cabo una "negociación global" con el kirchnerismo, a través de Wado de Pedro, pero este intento fracasó. La nueva estrategia con Jaldo busca establecer un acercamiento con los gobernadores peronistas más dispuestos al diálogo, con el fin de desplazar al kirchnerismo de las discusiones sobre los ministros de la Corte Suprema, un tema que se reactivaría a partir de marzo. Un indicio de esta nueva dirección se observó en la extensión del mandato de una camarista de Misiones, negociada con Rovira.
En cuanto a la situación de los jueces federales en Tucumán, Beatriz Ávila propone a Toledo y Gladys Medina como candidatos para el cargo de Casella.
Para los integrantes de la bancada Convicción Federal (CF) del peronismo disidente, presidida por Fernando Salino e integrada por Mendoza, la táctica kirchnerista de vaciar las comisiones, en medio de la reducción de espacios para el peronismo que impulsa Bullrich, deja a la oposición sin herramientas políticas y al oficialismo con el camino despejado para aprobar leyes. Según José Mayans, la cantidad de votos obtenidos en las elecciones le correspondería al peronismo contar con 7 senadores, en lugar de los 5 que ofrece la jefa de bancada de La Libertad Avanza.
La ineficacia del gobierno para cubrir las vacantes en la Corte Suprema y más de 200 juzgados federales se explica por la fallida "negociación global" con el kirchnerismo, a través de Wado de Pedro.
Por esta razón, el formoseño no presentó la lista de sus colegas para la Comisión de Trabajo, dejando sus asientos vacíos en diciembre, lo que permitió que la reforma laboral se aprobara con una amplia mayoría esta semana. "Nos robaron 7 senadores", fue la justificación que utilizó en su discurso de cierre en contra del proyecto oficialista.
Desde su entorno, argumentan que la configuración impuesta por la exministra es "ilegal porque no respeta la representación popular en la integración proporcional de las comisiones", y aseguran que están considerando la posibilidad de judicializar las normas que se aprueben con esta aritmética. La judicialización de derrotas parlamentarias no es parte de la tradición peronista, que históricamente se ha alineado con la imposición de las mayorías.
Un senador confirmó que Salino avisó a Mayans durante la sesión de este miércoles que enviaría a Mendoza a la Comisión de Acuerdos y también a Guillermo Andrada, un hombre de Raúl Jalil, para la de Relaciones Exteriores. El formoseño, que deseaba mantener la capacidad de negociar nombres y lugares, insistió en su rechazo a aceptar la reducción de espacios para su fuerza política, y el puntano le recordó que ahora son bloques separados, por lo que enviaría a esos dos senadores a las comisiones correspondientes.
El dilema de Mayans radica en que la decisión del bloque de peronistas disidentes, que incluye a Carolina Moisés y Fernando Rejal además de Salino, Mendoza y Andrada, le resta un lugar al kirchnerismo. Según Bartolomé Abdala, presidente provisional de la cámara y firmante de la nota de conformación de las comisiones, el peronismo ya designó un miembro en cada una y le quedarían cuatro más. "Si a ellos no les gustan los nombres que enviaron, es problema de ellos", afirmó.
De acuerdo con el bloque de Salino, la táctica kirchnerista de vaciar las comisiones, ante la reducción de lugares para el peronismo que lleva adelante Bullrich, deja a la oposición sin política y al oficialismo con el terreno despejado para aprobar leyes.
El cambio de dinámica es evidente: lo que pierde el kirchnerismo lo ganan los gobernadores. En este caso, Jaldo y Jalil, aunque se especula que el santiagueño Gerardo Zamora también podría verse tentado a enviar su nombre o el de su colega del Frente Cívico, Elia Moreno, para sumarse a alguna comisión.
La maniobra ejecutada por Salino desbarata cualquier posibilidad del kirchnerismo para obstaculizar los pliegos de jueces en la Comisión de Acuerdos o bloquear su aprobación en el recinto con más de un tercio del total de senadores. Al designar a Mendoza, Jaldo logra contar con dos senadoras en una comisión de 17 miembros y le quita un lugar a Mayans dentro del grupo que pretendía administrar.
El movimiento fue tan impactante que Villarruel se negó a firmar la nota formal de integración. "Ni el peronismo le hizo esto a la oposición cuando fue gobierno", advirtió la vicepresidenta ante Bullrich, Abdala y el secretario parlamentario, Agustín Giustinian.
Con la audacia que la caracteriza, Bullrich argumentó que compensarían al kirchnerismo con lugares en la Comisión de Banca de la Mujer, y como Villarruel no aceptó, la exministra se dirigió a Abdala y encontró la solución: "No importa, firma Bartolomé". El puntano, resignado, firmó.
Uno de los senadores que ya figura en las comisiones explicó que "Villarruel busca poner racionalidad a las decisiones, pero Bullrich sostiene que es una decisión del peronismo no participar". La vicepresidenta sugirió la posibilidad de que el kirchnerismo tenga 6 sillas si no acepta 5, pero la exministra desestimó esa opción.

