El peronismo enfrenta un desafío crucial que podría llevarlo a convertirse en una sombra de lo que fue, similar a la Coalición Cívica. Esta semana, Carolina Moisés asumió como vicepresidenta primera del Senado tras separarse del interbloque liderado por José Mayans. A pesar de las críticas por su acuerdo con Patricia Bullrich para este cargo, Moisés defiende su decisión como un acto de valentía al ocupar un espacio vacío dejado por la disputa interna del peronismo.
Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, la senadora jujeña ha sido blanco de ataques por parte del kirchnerismo, especialmente por su apoyo al RIGI en la Ley Bases, y ha mantenido un enfrentamiento constante con La Cámpora en su provincia. Sin embargo, Moisés no se deja intimidar por la posibilidad de una ruptura dentro del peronismo. "No podemos seguir mintiendo sobre la unidad. La unidad ficticia no sirve; si no estamos unidos, somos traidores. Hay que salir de esa lógica", afirma con firmeza.
Su lucha se centra en desafiar la hegemonía del peronismo en Buenos Aires y el conurbano, que ella atribuye a Cristina Fernández de Kirchner. "Le vendieron una campaña de victimización que no funcionó", sostiene.
En una entrevista, Moisés habló sobre su nueva posición en el Senado y lo que significa para su visión del peronismo. "Buscamos crear un espacio institucional que represente a las minorías y defienda los intereses de los argentinos, especialmente del interior y del norte grande", explicó. Ella espera que el peronismo inicie un proceso de renovación y reconciliación con la sociedad, recuperando su representatividad y liderazgo.
Respecto a su rol como vicepresidenta provisional, Moisés considera que puede ser un cargo formal que también tenga un impacto político significativo. "Quiero que este espacio represente un peronismo diferente", dice. A pesar de la formalidad de las sesiones, destaca que el lugar le corresponde al peronismo, que es la primera minoría en el Senado y en ambas cámaras, aunque reconoce que existen diversas corrientes dentro del mismo.
En cuanto a la propuesta de Lucía Corpacci para ocupar un cargo en el Senado, Moisés aclara que el interbloque Populares decidió no ocupar ningún lugar en las comisiones, lo que demuestra la falta de acción de ese sector. Ella argumenta que, ante un espacio vacío que le corresponde al peronismo, no dudó en ocuparlo, defendiendo una visión de un peronismo que busca recuperar la competitividad y ser protagonista en el debate.
La senadora también critica la estrategia parlamentaria del interbloque, que considera ineficaz. "Convicción Federal se formó porque no estábamos de acuerdo con la falta de propuestas y el mirar hacia atrás", afirma. Moisés menciona que durante un año presentaron proyectos claros, como la redistribución del impuesto a los combustibles, que nunca fueron discutidos adecuadamente en el interbloque.
En relación a las críticas sobre su ascenso en el Senado y su supuesta traición al bloque, Moisés se defiende: "No traicioné a nadie; no me fui con Milei, no soy libertaria, ni tengo peluca. La conducción del bloque es la que ha fallado". Ella destaca la necesidad de un cambio en la estrategia del peronismo y rechaza la lógica de amigo-enemigo que ha prevalecido.
Moisés también señala que su ascenso a la vicepresidencia es un reflejo de los errores del interbloque y de la conducción del mismo. "El peronismo tiene que renovarse y dejar atrás la sectarización que lo ha debilitado", sostiene. A pesar de las críticas, ella está decidida a seguir siendo opositora a Milei y a trabajar en propuestas que beneficien a la sociedad.
La senadora se muestra optimista sobre la posibilidad de que un gobernador pueda ser un candidato competitivo en las elecciones de 2027, a pesar de las dificultades financieras que enfrentan las provincias. "Todavía hay oportunidades para el peronismo si comenzamos a hacer los deberes desde ahora", concluye.

