El Banco Central impuso sanciones a la Caja de Ahorros de Tucumán, complicando su transformación en banco.
La disputa interna en el peronismo tucumano se intensifica en torno a la gestión de la Caja Popular de Ahorros (CPA), una fuente de recursos considerable que el gobernador Osvaldo Jaldo despojó recientemente al diputado Carlos Cisneros. Ahora, el dirigente de La Bancaria intenta llevar a cabo la conversión de la CPA en una entidad bancaria, aunque ya no tiene control sobre la misma.
Cisneros anunció que "el Banco Central está a días o semanas de firmar una autorización para que el Banco Caja Popular funcione con total normalidad". Este proyecto, según él, fue impulsado por la gestión que le fue retirada, aunque bajo instrucciones directas de Jaldo.
La relación entre Cisneros y Jaldo se ha vuelto tensa, lo que generó sorpresa en Tucumán ante el anuncio del diputado. Fuentes del gobierno provincial indicaron a LPO que desconocen los detalles de este asunto, señalando que corresponde a la Caja. Sin embargo, es importante mencionar que la Caja está bajo la supervisión de interventores designados por el mismo Jaldo.
La situación en el peronismo tucumano se asemeja a una guerra abierta: Jaldo tomó el control de la Caja que antes pertenecía a Cisneros. Esta Caja es una estructura gigantesca que administra los fondos del juego provincial y tiene como objetivos la entrega de créditos a empleados públicos, la construcción de viviendas sociales, y el financiamiento de la salud y el deporte. Sin embargo, en la práctica, se encuentra muy alejada de esos propósitos. "No recuerdo que la Caja haya entregado una sola vivienda", comentó un dirigente tucumano a LPO. Las quejas de trabajadores que no lograron acceder a créditos son cada vez más frecuentes.
La Caja se encuentra en una situación crítica, lo que hace casi imposible que el Banco Central apruebe su conversión en banco. Años de desmanejos han llevado a que ni siquiera se tenga claridad sobre la cantidad de empleados que posee ni quiénes son. Es difícil imaginar que Javier Milei otorgue una aprobación a esta entidad en las condiciones actuales.
La Caja fue creada en 1915 con el objetivo de facilitar el crédito a los trabajadores y fomentar la construcción de viviendas sociales. Posteriormente, se convirtió en la primera entidad del país en legalizar la quiniela, convirtiéndose en un híbrido único en Argentina que, aunque no es un banco, supuestamente capta ahorros, otorga créditos y gestiona el juego.
Desde la década de los noventa, esta Caja ha sido controlada por el sindicato La Bancaria, liderado en Tucumán por Cisneros. Este diputado nacional ha sido un aliado clave de los gobernadores peronistas, hasta que las luchas de poder generan fricciones. Un conflicto similar al que actualmente mantiene con Jaldo ocurrió hace diez años con José Alperovich, quien también intervino la Caja. Con Juan Manzur, Cisneros logró una convivencia pacífica.
A pesar de la cautela en el gobierno tucumano, algunos sectores del peronismo consideran que el anuncio sobre la conversión de la Caja en banco es simplemente "humo". "La Caja está fundida, es imposible que el Banco Central apruebe su conversión. Han pasado años de desprolijidades, ni siquiera se sabe cuántos empleados tiene ni quiénes son. ¿Crees que Milei les va a dar el visto bueno?", agregó la fuente.
Tras la intervención de la Caja y el inicio de auditorías por parte del Tribunal de Cuentas de la provincia, empezaron a surgir denuncias sobre supuestos desmanejos. Días atrás, el TdC reveló que la Caja incumplió durante más de veinte años con el aporte del 1% obligatorio para financiar el Fondo Provincial del Deporte. Algo similar ocurrió con el Sistema Provincial de Salud, al que habría contribuido con una mínima parte de lo que corresponde por ley.
En este contexto, también se conoció que el Banco Central impuso una multa de 108 millones de pesos a la Caja por operar al margen de la normativa nacional en la gestión de fondos. En concreto, la Caja no separó contablemente sus recursos propios de los depósitos captados del público, lo que dificultó la identificación del origen de los fondos destinados a préstamos.
Sin embargo, desde la oposición se denuncia que Jaldo no está abordando a fondo el problema: "Le quitó el control a Cisneros, pero no profundizó en el desastre. No están haciendo nada", afirmó un dirigente importante de la oposición tucumana.

