Estados Unidos interceptó un buque petrolero de bandera rusa, conocido como Marinera, que intentaba evadir el bloqueo y extraer crudo de Venezuela. Esta embarcación, también llamada Bella 1, era objeto de búsqueda por parte de la Marina estadounidense desde hacía semanas.
La acción desata una nueva ola de tensiones diplomáticas con Rusia y podría complicar las negociaciones que Donald Trump mantiene con Vladimir Putin para poner fin al conflicto en Ucrania.
Este buque integra lo que se conoce como la "flota oscura", que opera sin banderas para eludir las sanciones internacionales. En esta ocasión, navegaba vacío con destino a cargar petróleo en Venezuela cuando la Guardia Costera de EE.UU. intentó abordarlo el 20 de diciembre de 2025 en aguas internacionales cercanas al Caribe.
La tripulación del Marinera se opuso al abordaje, alegando una orden judicial de incautación por violación de sanciones, y se dio a la fuga hacia el norte.
Según información proporcionada por el medio venezolano Efecto Cocuyo, durante su escape, el petrolero apagó sus transpondedores, cambió su nombre a Marinera, pintó una bandera rusa en su casco y registró el buque bajo pabellón ruso con puerto base en Sochi.
En paralelo, Rusia desplegó un submarino y otros buques para escoltar al Marinera, lo que incrementó el riesgo de confrontación. Fuentes estadounidenses confirmaron que la operación de este miércoles se llevó a cabo sin una resistencia significativa por parte de la tripulación.
Esta interceptación forma parte de una estrategia más amplia impulsada por el presidente Donald Trump. En diciembre de 2025, Trump ordenó un bloqueo marítimo a los petroleros sancionados que transportan crudo venezolano, acusando al gobierno de Nicolás Maduro de utilizar esos ingresos para financiar actividades ilícitas.
Estados Unidos ya había incautado otros buques, como el Skipper el 10 de diciembre y abordó el Centuries el 20 de diciembre. El Marinera había transportado previamente petróleo iraní y venezolano, en violación de las sanciones impuestas por Washington.
En este momento, el buque permanece bajo control estadounidense mientras se evalúa su destino final. La operación pone de relieve el aumento de la presión sobre el comercio de petróleo sancionado de Venezuela, Irán y Rusia en un contexto de creciente fricción geopolítica.
Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, Donald Trump declaró que su intención es apoderarse del petróleo venezolano y anunció un acuerdo con el régimen para enviar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. Sin embargo, no especificó un plazo, dado que el año anterior Venezuela produjo un millón de barriles por día.
Además, Trump exigió al régimen actual, liderado por Delcy Rodríguez, que se despoje de cualquier relación con los enemigos de Washington, como China, Irán y Rusia.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia expresó su preocupación por la creciente y desproporcionada atención de la Armada de EE.UU. hacia el petrolero ruso, que navega en aguas internacionales del Atlántico Norte. El comunicado subraya que "desde hace varios días, un buque de la Guardia Costera estadounidense ha estado persiguiendo al tanquero ruso, a pesar de que se encuentra a aproximadamente 4.000 kilómetros de la costa del país estadounidense".
"Esperamos que los países occidentales, que proclaman su compromiso con la libertad de navegación en alta mar, comiencen a reflexionar sobre este principio", enfatizó Moscú.

