Un representante de Delcy Rodríguez busca que los bancos de Wall Street retornen a Venezuela para proporcionar financiamiento a las empresas petroleras.
Calixto Ortega Sánchez, un colaborador histórico de la presidenta venezolana, se ha convertido en el nexo entre el régimen y diversas figuras del ámbito financiero en Estados Unidos y otros países. Este ex cónsul en Houston y Nueva York está llevando a cabo una serie de contactos que abarcan desde la Ciudad de México hasta Nueva York, pasando también por Punta del Este, un balneario preferido por varios banqueros sudamericanos.
“Antes de activar el negocio petrolero, es fundamental normalizar el negocio financiero”, es el mensaje que Ortega Sánchez repite en sus diálogos con los empresarios. La vuelta de los grandes actores bancarios se torna inevitable ante una economía que clama por financiamiento y, en el futuro cercano, podría operar sin sanciones.
Ortega Sánchez está organizando un viaje a Caracas para marzo, donde planea tener representantes de los grandes bancos de Wall Street. En la actualidad, el único banco extranjero que opera en Venezuela es BBVA.
JP Morgan tuvo presencia en Caracas durante más de 50 años, pero su oficina está actualmente inactiva. Por su parte, Citi se retiró por completo en 2021, aunque podría regresar como entidad de segundo piso para financiar los negocios petroleros.
Además, instituciones como Wells Fargo y Barclays mantuvieron reuniones en los últimos meses con la opositora María Corina Machado, donde reafirmaron sus intenciones de operar en Venezuela.
Ortega Sánchez propone una estrategia a tres bandas para la reconstrucción de la ciudad caraqueña: el levantamiento de las sanciones, la posibilidad de repatriar utilidades y, como escuchó un banquero mexicano con oficina en Miami, que las líneas de crédito para Venezuela cuenten con el respaldo del Tesoro de EE.UU.. Este último punto es el más delicado.
Otro atractivo que ofrece el enviado de Rodríguez es la normalización del mundo de las criptomonedas en Venezuela: se estima que aproximadamente el 3% de la tenencia global de criptomonedas se encuentra en este país sudamericano.
Desde el ataque militar de Donald Trump y la caída de Nicolás Maduro, el interés por los papeles venezolanos ha crecido, así como las ganancias de la bolsa caraqueña, que alcanzaron más del 170% en una semana.
La deuda más compleja de Venezuela, como pagarés y demandas de arbitraje, solía despertar escaso interés entre los inversores debido a su menor actividad de negociación en comparación con sus bonos soberanos. Sin embargo, la posibilidad de revitalizar la industria petrolera podría presionar al país a liquidar estos pasivos pendientes, especialmente los juicios contra la petrolera estatal PDVSA.

