El mercado reaccionó con dureza ante la gestión de Luis "Toto" Caputo en la renovación de la deuda en pesos, que se llevó a cabo este miércoles. Las tasas que tuvo que aceptar el ministro de Economía alcanzaron el 50% anual, un porcentaje que duplica la inflación proyectada. Caputo se enfrentaba a vencimientos de deuda que superaban los 9 billones de pesos y tomó la decisión de convalidar estas tasas elevadas para evitar el pago de cupones, lo que podría haber liberado pesos que se destinarían al dólar, justo en un momento en que el pass-through comienza a impactar en la inflación.
La elección de Caputo no es trivial: el aumento de las tasas encarece el crédito y limita una de las pocas herramientas que tiene el modelo libertario para impulsar la economía real. La tasa anual del 50% que debió aceptar Caputo para absorber la circulación de pesos y así evitar que el mercado se volcara al dólar pone de manifiesto la desconfianza que enfrenta el ministro ante la serie de vencimientos en pesos y dólares que debe afrontar este año.
La escalada inflacionaria complica aún más la situación de la deuda en pesos, y Caputo se encuentra ante otro importante vencimiento. Horas antes de la renovación de deuda de este miércoles, Morgan Stanley alertó que el gobierno de Javier Milei enfrenta un déficit de USD 5.000 millones para cubrir los vencimientos de este año. La respuesta del mercado fue contundente: las tasas que ofreció Caputo quintuplicaron la inflación que el Ejecutivo estima en el Presupuesto 2026.
Un destacado del mercado comentó: "El costo de capital arrasa con el programa monetario y el supuesto proceso de desinflación". Esta afirmación alude a la tendencia inflacionaria que ha acompañado al gobierno en los últimos ocho meses, a pesar de los intentos de celebrar una baja, utilizando comparaciones interanuales. La realidad es que el costo de capital se lleva puesto el programa monetario y el engañoso proceso de desinflación.
Otro operador del mercado señaló que la licitación costosa de este miércoles fue una nueva evidencia de que el relato del "superávit fiscal" no logra convencer al mercado, que sigue reacio a asumir riesgos en Argentina y exige un premio exorbitante para renovar la deuda. De hecho, en el mercado estiman que el tipo de cambio nominal al que cierra la Balanza de Pagos, sin drenaje de reservas, se sitúa en torno a 2.150 pesos.
La exigencia del FMI de adquirir reservas coloca a Caputo en una encrucijada: al no poder utilizar los pesos para frenar el ascenso del dólar, la inflación se dispara.

