Morgan Stanley centró su análisis en la situación actual del Gobierno argentino, que busca mostrar logros en medio de un panorama complicado. En su informe, el banco subrayó que Argentina cumplió con el pago de su deuda correspondiente a enero sin mayores contratiempos. Sin embargo, la advertencia es clara: esta estrategia solo es efectiva a corto plazo y la tensión volverá a surgir en el futuro cercano.
El inicio de 2026 se presentó de manera ordenada, con el Tesoro argentino cancelando alrededor de USD 4.300 millones en deuda en moneda extranjera en los primeros días del año. Esta cifra representa aproximadamente el 21% de los vencimientos totales previstos para el año, que ascienden a USD 19.900 millones. A pesar de esto, el mercado interpretó la operación como un funcionamiento limitado y exigido, muy alejado del anunciado 'regreso a los mercados'. Como resultado, el riesgo país no disminuyó.
El informe destaca que el cumplimiento de estas obligaciones era esperado por los actores del mercado, a pesar del anuncio de último momento de un repo por USD 3.000 millones, que incrementó las divisas disponibles en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y permitió al Tesoro adquirir los fondos necesarios para realizar el pago. Esta operación fue posible gracias a una combinación de factores, incluyendo el apoyo de organismos internacionales y una gestión cuidadosa de la caja, así como el mencionado repo.
Sin embargo, la estrategia utilizada por el Gobierno presenta escasas posibilidades de repetirse. Según el informe, las necesidades brutas de divisas para 2026 alcanzan los USD 38.700 millones, cifra que incluye tanto intereses como amortizaciones de toda la deuda en moneda extranjera. Este dato es fundamental, ya que confirma que, hasta el final de su mandato, Javier Milei deberá afrontar pagos de deuda que suman USD 57.000 millones, un desafío monumental que ha llevado a la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos a advertir sobre los riesgos de un posible default o devaluación.
El análisis de Morgan Stanley proyecta que las principales fuentes de divisas para el Gobierno serán USD 5.000 millones provenientes de organismos multilaterales y USD 6.000 millones de bonos en moneda extranjera, tanto externos como domésticos. Esto deja una brecha de USD 5.000 millones para 2026, resultado de flujos netos negativos del FMI y de los bonos en moneda extranjera. El Tesoro se verá obligado a adquirir estas divisas al BCRA o mediante operaciones en bloque.
De este total, aproximadamente USD 18.900 millones corresponden a bonos duales que se ajustan por dólar, pero se pagan en pesos, lo que significa que no requieren dólares billete. Así, la necesidad efectiva de divisas se reduce a USD 19.900 millones, de los cuales USD 8.700 millones son intereses y USD 11.100 millones son capital.
A pesar de que Morgan Stanley estima que una parte de esta deuda puede cubrirse con USD 5.000 millones de organismos multilaterales y USD 6.000 millones a través de emisiones de deuda en moneda extranjera, aún queda un déficit de USD 5.000 millones. Este faltante deberá ser subsanado mediante compras del Tesoro al BCRA o mediante operaciones financieras específicas, lo que no es neutral para las reservas del país.
El informe también destaca la delicada situación con el FMI, ya que en 2026 vencen USD 4.400 millones y, a diferencia de 2025, Argentina se convertirá en pagadora neta por alrededor de USD 2.300 millones, lo que implica una salida adicional de divisas en un año complicado. La lógica es clara: los pagos inmediatos están asegurados, pero el verdadero desafío aparecerá más adelante. Hacia el segundo trimestre, las necesidades de dólares se tornarán más exigentes y las fuentes de financiamiento más inciertas, aumentando así el riesgo.
Además, Morgan Stanley analiza la posibilidad de un rollover, señalando que varios vencimientos en dólares son con el propio sector público y podrían renovarse, lo que aliviaría la presión, aunque no resolvería el problema en su totalidad. En este contexto, el informe deja abierta la posibilidad de un regreso al mercado internacional, mencionando una posible emisión de bonos antes de julio, con un plazo de entre 7 y 12 años y una tasa superior al 10%. Aunque esto podría resultar costoso, sería funcional para cubrir los vencimientos.
En conclusión, Morgan Stanley reconoce que el Gobierno logró ordenar la situación inmediata, pero advierte que esta estrategia es de corto alcance y que los desafíos que se avecinan son significativos.

