La multinacional Bahco tomó la drástica decisión de cerrar su planta en Santo Tomé, Santa Fe, dejando a 40 trabajadores sin empleo. Este cierre representa un duro golpe para el ya afectado sector industrial de la provincia. La empresa, que se dedicaba a la fabricación de herramientas, transformará la fábrica en un centro logístico y comercial, mientras que los productos comenzarán a ser importados desde el exterior.
La noticia fue confirmada por SNA Europe, la controlante de Bahco, que anunció la “discontinuidad de la actividad industrial” en Argentina y el cambio hacia un modelo basado en importaciones y distribución. Así, Bahco dejará de producir localmente para ofrecer herramientas traídas principalmente desde Asia, un fenómeno que se repite en varios sectores de la economía nacional.
Este cierre marca el fin de una actividad productiva con una larga historia en la provincia. En los últimos dos años, más de 2.341 empresas han cerrado en Santa Fe, un reflejo de un contexto económico adverso donde la apertura de importaciones, la caída del consumo y la falta de financiamiento han generado un verdadero “industricidio”.
Desde Bahco, argumentaron que producir en Argentina puede costar hasta tres veces más que importar el mismo producto desde China, una diferencia que se volvió insostenible en un mercado donde la competencia se vuelve cada vez más desleal. En este sentido, el cierre de la planta no es un caso aislado, ya que muchos industriales y comerciantes de la región han manifestado su preocupación por la creciente ola de cierres y despidos.
En el ámbito nacional, la situación es igualmente preocupante: más de 21.900 empresas han cerrado sus puertas en los últimos dos años, en medio de un ajuste económico y una apertura importadora que no da tregua. La industria manufacturera se encuentra entre los sectores más afectados, con una notable caída de la actividad y un aumento en la pérdida de empleo.
El cierre de Bahco simboliza una tendencia alarmante para la industria nacional, donde se observa una economía que opta por importar en lugar de producir localmente. Esta transformación no solo afecta a las fábricas, que se convierten en depósitos, sino que también desplaza a los operarios calificados hacia roles menos especializados como vendedores.
En Santa Fe, donde la industria ha sido históricamente un motor de empleo, esta situación genera una preocupación aún mayor. Empresarios locales advierten que, si no se implementan cambios significativos, el caso de Bahco podría ser solo el primero de una larga lista de cierres y despidos que amenazan con desmantelar el tejido industrial de la región.

