La inflación se ha convertido nuevamente en uno de los principales desafíos económicos para el Gobierno, tras diez meses de aceleración que llevaron el índice nacional a 3,4 por ciento en marzo. A pesar de que abril mostró algunas señales más alentadoras, mayo se presenta cargado de aumentos que generan incertidumbre sobre la posibilidad de mantener la inflación por debajo del 2 por ciento mensual.
Una de las noticias positivas para la Casa Rosada provino de la Ciudad de Buenos Aires, donde la inflación de abril se situó en 2,5 por ciento. Este dato avivó el optimismo oficial, que sostiene que el salto inflacionario de marzo fue un fenómeno transitorio.
No obstante, los analistas ya prevén que mayo traerá consigo una nueva presión sobre los precios debido a una ronda de aumentos regulados que impactará directamente en el bolsillo de los hogares urbanos. Durante este mes, se espera un incremento del 18 por ciento en los trenes del AMBA, 5,6 por ciento en el gas, 3,9 por ciento en las prepagas, 3,5 por ciento en los peajes, internet y telefonía celular, 3 por ciento en el agua, 2,5 por ciento en la electricidad y 2 por ciento en combustibles y colectivos.
Este panorama plantea un dilema crucial para el Gobierno: ¿cómo desacelerar la inflación mientras se aplican aumentos mensuales en tarifas y servicios básicos para sostener el ajuste fiscal?
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la ciudad se desaceleró al 2,5 por ciento en abril, lo que anticipa una posible baja a nivel nacional. El equipo económico confía en que estos incrementos tendrán un impacto limitado y no alterarán la tendencia general de desaceleración. El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró en días recientes que marzo representó un pico y que desde abril se iniciará una reducción gradual de la inflación.
Desde el Gobierno argumentan que las subas tarifarias son parte de una necesaria corrección de precios relativos que habían quedado rezagados en los últimos años. Una vez que se absorba este impacto, sostienen, la inflación debería retomar un camino descendente.
Sin embargo, varios economistas advierten que el problema no se limita al impacto directo de las tarifas, sino que también afecta las expectativas y el comportamiento de otros precios en la economía. Martín Burgos, director de la consultora Lado B, señala que los aumentos regulados establecen un piso para la inflación futura, alimentando lo que se conoce como inflación inercial.
"La inflación inercial es la tendencia de los precios a seguir aumentando a un ritmo similar al del pasado, impulsada por expectativas y mecanismos de indexación como contratos, salarios y alquileres", explica Burgos. Según este economista, esta dinámica ya se está trasladando a las negociaciones salariales, donde el techo de las paritarias ha pasado de 1 por ciento mensual a 2 por ciento mensual. Además, Burgos advierte que el Gobierno debe reconsiderar la idea de que la inflación comience en cero este año.
Asimismo, menciona las nuevas presiones internacionales relacionadas con el aumento de commodities como la carne y el petróleo, que impactan en los precios de alimentos y combustibles.
Por su parte, Guido Zack, economista de Fundar, comparte una visión similar, aunque con un enfoque en el ajuste fiscal. Asegura que el plan del Gobierno no busca reducir la inflación en el corto plazo, lo cual contrasta con las reiteradas declaraciones de Caputo sobre una desaceleración rápida de los precios.
Zack sostiene que las medidas buscan principalmente reducir subsidios sobre gas, agua, luz, colectivos y trenes para mantener el equilibrio presupuestario en un contexto de recaudación debilitada. "El equilibrio fiscal contribuye a bajar la inflación a largo plazo, es una condición necesaria, pero no suficiente", afirma.
Además, advierte que el Gobierno intenta acomodar precios relativos, lo que genera inflación en el corto plazo. Esta definición plantea una discusión incómoda para el discurso libertario, que suele asociar la inflación únicamente con la emisión monetaria. Zack deja abierta la principal interrogante hacia el futuro: si este ajuste de tarifas logrará estabilizar los precios relativos o si, por el contrario, generará un "círculo vicioso" de nuevas remarcaciones en toda la economía.

