Los propietarios de la compañía que lanzó los caramelos "No hay plata" decidieron rematar la fábrica debido a una caída drástica en las ventas.
"Si no hay plata, lo que sí habrá será dulzura, alegría y diversión". Con este lema, el Grupo Marengo presentó el 14 de diciembre de 2023 una nueva línea de caramelos que hacía referencia a la famosa frase de Javier Milei, pronunciada cuatro días antes, en un discurso ante el Congreso, para justificar el ajuste severo que implementaría: "No hay plata". El impacto recesivo de dicho ajuste afectó profundamente a la industria de las golosinas, y desde 2025, Marengo se encontró en una crisis sin precedentes en sus más de 80 años de trayectoria.
La campaña que intentó capitalizar el auge libertario se transformó en una oscura profecía. La situación crítica llevó a los dueños a tomar la difícil decisión de vender la fábrica, en medio de un creciente conflicto con sus 60 empleados, quienes reclamaban el pago de salarios atrasados.
La crisis actual contrasta notablemente con la recepción que tuvo el lanzamiento de "No hay plata". La novedad fue celebrada por un grupo de seguidores libertarios, y los caramelos, de sabores frutales duros y ácidos en homenaje a Milei, fueron anunciados como un "furor" por la firma con sede en Rafaela, Santa Fe.
Sin embargo, poco tiempo después, la empresa enfrentó un desplome de ventas que afectó gravemente al sector de golosinas. En julio de 2025, justificándose en la fuerte caída de ventas y en razones de "fuerza mayor y falta de trabajo no imputable al empleador", Marengo implementó un esquema de suspensiones sin pago de salarios durante la segunda quincena de ese mes. Posteriormente, la compañía redujo su plantilla en más del 30%.
Desde ese momento, el conflicto con los trabajadores se intensificó y estalló en 2026, cuando se realizaron protestas frente a la planta por las deudas salariales. "La gente está en casa por una decisión de la empresa. Está cerrada, sin producir, sin comprar insumos, y eso nos genera mucha incertidumbre y preocupación", advirtió la semana pasada el secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) Seccional Rafaela, Nicolás González.
En las últimas horas, la empresa notificó al gremio sobre la venta de la planta a un grupo de Buenos Aires, vinculado al sector de las golosinas, aunque hasta el momento los trabajadores no han recibido información adicional al respecto.

