El intendente Martín Llaryora intervino para apoyar a Luis Toto Caputo, asegurando la continuidad del fondo de indemnizaciones en la reforma laboral al facilitar la ausencia de tres diputados que estaban dispuestos a votar en contra.
Fuentes del ámbito parlamentario confirmaron que el interbloque Unidos no contará con la presencia este jueves de Juan Schiaretti, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca. Aunque se había mencionado que el exgobernador había viajado a Chile, su entorno desmintió esa versión, pero reiteró que no estará en la sesión.
Schiaretti asumió como diputado la semana pasada, justo cuando la Cámara Baja aprobó el régimen penal juvenil. Por su parte, Alejandra Torres tenía programada su visita a España antes de que se anunciara la posibilidad de una sesión extraordinaria esta semana. Un colega de Torres comentó que ella se encuentra en el país europeo dando cursos para una ONG, lo que la exime de la responsabilidad de asistir a la sesión en medio de la intensa agenda que el gobierno impuso para presentar la reforma laboral como un logro el 1 de marzo.
A pesar de que el gobierno logró avanzar con el dictamen, persisten interrogantes respecto al fondo de indemnizaciones. El caso de García Aresca es diferente; hasta el cierre de esta nota, no se sabía si su ausencia se debía a un compromiso previo o si, en realidad, había faltado por indicaciones de Llaryora.
Las ausencias de estos tres diputados podrían resultar cruciales para que los libertarios logren proteger los artículos del FAL, un plan de Toto Caputo que busca inyectar recursos al Tesoro, lo que pone en riesgo el sistema previsional. Se estima que, con esta reforma, los empresarios retirarían 3000 millones de dólares de Anses, que hasta ahora se destinaban a aportes patronales, para ser invertidos en fondos de inversión bajo la supervisión de la CNV.
Hasta la noche del miércoles, se preveía que el FAL enfrentaría el rechazo de sectores como el peronismo, la izquierda, el pichettismo, los lilitos y Provincias Unidas, lo que los acercaría a los 129 votos necesarios para frenar la reforma. Sin embargo, la esperanza de la oposición se desvanecía al conocerse la colaboración de Llaryora con el gobierno.

