La Justicia uruguaya tomó la decisión de embargar a Rampla Juniors, un club que está bajo la administración de Foster Gillett y su socio Guillermo Tofoni, operando como una Sociedad Anónima Deportiva (SAD). Esta medida se debió a que se detectaron deudas que ascienden a cientos de miles de dólares, superando el patrimonio del club.
Rampla Juniors enfrenta serios problemas financieros y se encuentra bajo la mirada atenta de los organismos de control. Según informes de la web Doble Amarilla, el escándalo se desencadena en medio de una investigación llevada a cabo por la Secretaría Nacional para la Lucha contra el Lavado de Activos y el Financiamiento del Terrorismo (SENACLAFT), que está indagando a Gillett y Tofoni por sospechas de lavado de activos. Esta situación añade más tensión al ya complicado panorama institucional y económico que vive el club.
Como consecuencia de la resolución judicial, Gillett y Tofoni fueron destituidos de sus puestos de administración de manera inmediata. Además, se convocó a una Junta de Acreedores que se llevará a cabo el 22 de septiembre, un momento crucial para determinar los pasos a seguir en el proceso concursal y para evaluar la situación patrimonial de la institución.
En diciembre de 2024, una asamblea del club decidió adoptar el régimen jurídico de SAD, aceptando la propuesta del grupo inversor liderado por Gillett. Sin embargo, los resultados no fueron los esperados, ya que el equipo descendió a la Primera División Amateur (Tercera División) por primera vez en su historia. Los empresarios habían prometido una inversión de USD 2,5 millones, pero ese dinero nunca llegó a las arcas del club.
El portal Montevideo Portal informa que en un momento del año pasado, Rampla recibió USD 1 millón que no formaba parte de lo prometido, lo que permitió que el equipo pudiera competir. Este descontrol financiero fue denunciado tanto por hinchas como por otros dirigentes, lo que llevó a la SENACLAFT a elaborar un informe de fiscalización.
La crisis económica que atraviesa Rampla Juniors es sin precedentes. La gestión de Gillett y Tofoni dejó al club en una situación devastadora, obligándolo a alquilar su estadio y aún así mantiene deudas con tres complejos deportivos. La pretemporada tuvo que ser aplazada debido a las deudas, lo que forzó al equipo a entrenar en su propio estadio.
En las últimas horas, han surgido rumores sobre una demanda de Gillett contra Estudiantes por un préstamo de USD 10 millones que el empresario otorgó al club argentino. Se alega que Gillett demandaría al club de La Plata por "daños y perjuicios" y reclamaría la devolución del préstamo que realizó al inicio del año pasado, cuando se asoció con el presidente de la institución, Juan Sebastián Verón.
Desde el círculo cercano a Gillett desmintieron al medio local 0221 la posibilidad de iniciar acciones judiciales y afirmaron que no exigirán la devolución inmediata del dinero a Estudiantes, ni aplicarán sanciones relacionadas con el Memorándum de Entendimiento (MOU). Sin embargo, las versiones en la capital provincial indicaban que Gillett había enviado una carta documento exigiendo la devolución inmediata del préstamo otorgado al Pincha, así como una multa vinculada al MOU que finalmente no fue firmado.
La urgencia de Gillett por recuperar los 10 millones de dólares está relacionada con la deuda acumulada por Rampla en Uruguay. Si no logran reducir el pasivo en las próximas semanas, el club enfrentaría severas sanciones y podría verse imposibilitado de jugar durante todo el año.

