Patricia Bullrich enfrenta una situación crítica tras el movimiento estratégico de Karina Milei y los Menem, quienes buscan apoderarse del control del Senado. La tensión se intensificó cuando tres senadores libertarios confirmaron que Karina se encuentra muy descontenta con la independencia de la exministra y está considerando opciones para gestionar el Senado de manera remota.
Este miércoles, Bullrich sintió el impacto de la demostración de poder que realizó Karina al imponer a la dupla Mahiques-Viola en el Ministerio de Justicia, una decisión que se tomó a pesar de la preferencia de Javier Milei por una opción más equilibrada como Montenegro-Viola, que no resultara tan agresiva para Santiago Caputo. Un diputado cercano a Bullrich reveló: 'Patricia le tiene pánico a Karina'.
En respuesta a este golpe de poder, Bullrich se apresuró a comunicar su 'alineamiento total' con la Casa Rosada, lanzando elogios desmedidos hacia Milei, con la esperanza de que su conexión directa con el presidente la resguarde del descontento de su hermana. Para evitar la atención de Karina, la exministra hizo circular la información de que aspira a ser candidata a vice, dejando de lado sus ambiciones por la jefatura de gobierno porteño, un puesto que Karina desea que ocupe Manuel Adorni.
A pesar de sus esfuerzos, la furia de Karina por el espectáculo que brindó Bullrich en torno a la reforma laboral no se apaciguó: 'jugó con Villarruel'. Este clima de tensión se vio reflejado en las recomendaciones que varios legisladores hicieron a Lule Menem para que asumiera el control del Senado en diciembre y lo ratificara en la sesión preparatoria del 24 de febrero. 'Hay que darle a Patricia la presidencia provisional y nosotros quedarnos con la jefatura de bloque', le sugirieron.
Hoy, en el entorno de Karina, reconocen que fue un error no haberlo hecho. Además de Nadia Márquez, la exdiputada preferida de Menem, los riojanos confían en la astucia del fueguino Agustín Coto para limitar la influencia de Bullrich en el Senado. Esta estrategia generó preocupación en Balcarce 50, dado que dicho cargo forma parte de la línea de sucesión presidencial. Karina había pretendido que Nadia Márquez asumiera este puesto en lugar de Bartolomé Abdala, quien mantuvo su cargo gracias al respaldo de Bullrich y Victoria Villarruel.
A pesar de esto, Karina y los Menem parecen decididos a recuperar el control político del bloque. La senadora neuquina, Nadia Márquez, se encuentra en el centro de esta jugada arriesgada, que podría poner en peligro la bancada oficialista. Sin embargo, algunos colaboradores de los riojanos advierten sobre la necesidad de proteger a Márquez, quien tiene grandes posibilidades de convertirse en la próxima gobernadora de Neuquén.
Las críticas hacia Bullrich no cesan, especialmente tras el video de autopromoción que filmó con la música de 'Vogue', de Madonna. Se le reprocha también haber distribuido los cargos de la cámara entre los leales a Villarruel, los radicales y los peronistas dialoguistas, dejando a su gobierno en una posición débil. 'No le quedó nada al gobierno', admitió una senadora aliada, mientras que un libertario expresó: 'Hay bronca en el bloque y después de que terminen con Santiago Caputo, van a ir por Patricia'.
Karina y los Menem mantienen un seguimiento cercano a las negociaciones por las presidencias de las comisiones más poderosas del Senado, que deben resolverse la semana que viene. Aunque se espera que Juan Carlos Pagotto sea confirmado en la influyente comisión de Acuerdos y que Agustín Monteverde ocupe la de Presupuesto, hay especial atención en las bicamerales de Inteligencia y DNU, así como en la comisión de Energía. No obstante, Bullrich nunca retrocede. 'Tomó más protagonismo del que debería tener, pero porque la pusieron de jefa de bloque y la convirtieron en ministro del Senado', se quejó un senador oficialista de la primera hora.
Consciente de este clima interno, Bullrich exageró su lealtad a Milei en las últimas horas. Durante una entrevista en el canal de noticias LN+, intentó distanciarse de Villarruel, sugiriendo que sus ideas son más cercanas al peronismo: 'Esas ideas son liberales y me parece que Villarruel, por las cosas que hace públicamente, va en otra dirección, más hacia el camino del peronismo, que no sé si la va a aceptar o no'.
A pesar de ello, un colaborador de Bullrich aseguró que ella cree que el 51 por ciento de los votos de la elección porteña son propios, y por eso seguirá avanzando. Sin embargo, la exministra empieza a generar recelos entre sus compañeros de bloque. 'Los peronistas tienen su oficina del bloque para cuando, en medio de una sesión, quieren ir a descansar o comer un alfajor sin que los vean, los radicales lo mismo y hasta los del PRO, que son tres, tienen una, pero a nosotros nos dieron la vieja peluquería del Senado', se quejó un senador libertario, lamentando la falta de tacto de la exministra.
En efecto, Bullrich solo logró para su bloque el Salón de las Mujeres, un espacio reducido donde apenas cabe una mesa y un juego de sillas, que antes servía para hacer cortes de cabello a los legisladores. 'Ahí se dan discusiones de alta peluquería', ironizó un senador.

