La avenida Exequiel Bustillo enfrenta un colapso total debido al alto volumen de vehículos que la transitan y al deterioro por la falta de inversión. El ambicioso proyecto de ensancharla se aleja cada vez más desde que la provincia traspasó la ruta al municipio de Bariloche y el gobierno nacional detuvo las obras públicas. Una interminable fila de autos avanza a paso de hombre, con el hermoso lago Nahuel Huapi como telón de fondo. Esta escena se repite cada verano con mayor intensidad, y en la temporada de esquí invernal las cosas empeoran: llegar al Cerro Catedral, que se encuentra a solo veinte kilómetros de la ciudad, puede tomar más de una hora.
La Bustillo se extiende por 25 kilómetros, conectando el centro de Bariloche con Llao-Llao. La mayor parte del trayecto, utilizado por colectivos, buses turísticos, combis y autos particulares, cuenta con un solo carril. Solo en dos tramos se habilita un tercer carril para sobrepasos. Tanto el municipio de Bariloche como la provincia de Río Negro intentan avanzar en un proyecto para transformar el Cerro Catedral en un centro de esquí de categoría cinco estrellas, pero no hay claridad sobre cómo se resolverá el problema del tránsito hacia uno de los principales destinos turísticos de la región.
La situación es similar con el proyecto de Bariloche del Este, un megaproyecto inmobiliario de 132 hectáreas en las cercanías del centro. Se estima que en 2050, la población de la zona pasará de los actuales 2000 habitantes a 50 mil. La experiencia de visitar el Cerro Catedral o el Bosque de Llao-Llao y regresar al centro se convierte en una odisea después de las cinco de la tarde, con viajes que pueden extenderse a más de una hora y media. Aunque existen caminos alternativos como Pioneros o la Ruta 79, estos también son lentos y su asfalto se encuentra en mal estado.
En julio de 2025, el intendente de Bariloche, Walter Cortés, aceptó la cesión de la Ruta Nacional 237, conocida técnicamente como Bustillo, por parte del gobernador Alberto Weretilneck. Esta decisión, que se concretó en enero de este año, parece reflejar una falta de interés por parte del gobernador en abordar obras estratégicas para el desarrollo de la provincia. La cesión se acompaña de una inversión de 400 millones de pesos hasta 2029, una cifra que resulta irrisoria no solo para realizar las obras necesarias, sino incluso para su mantenimiento.
Un aspecto clave es que el municipio comenzará a recibir los ingresos por las fotomultas de la avenida, que se estiman en cerca de 1200 millones de pesos mensuales. Con este dinero, esperan al menos poder reparar el asfalto deteriorado. Sin embargo, el principal obstáculo para la revitalización de la Bustillo es que el gobierno nacional rescindió el proyecto firmado en 2021, que contemplaba una primera etapa de obras desde el centro hasta el kilómetro 4,1. Esta iniciativa prometía añadir dos carriles más a la Bustillo, pero solo se avanzó un kilómetro. En medio de la crisis, el gobierno nacional suspendió los pagos a la contratista, y la empresa abandonó la obra, que permanece pendiente. El gobernador Weretilneck nunca reclamó por esta situación, ya que suele instruir a sus legisladores para que apoyen todas las iniciativas de Javier Milei en el Congreso, a cambio de recibir un puesto en el directorio de YPF.
Por otro lado, Cortés había mencionado que retomaría un antiguo proyecto para aumentar el número de carriles, pero no se avanzó en ello. Este plan implicaría la expropiación de terrenos cercanos a la avenida y, en algunos tramos, atravesar zonas costeras. Una fuente de la política local comentó: 'Hoy es imposible pensar en un proyecto. China podría financiar una obra de tal magnitud, pero no hay negociaciones en curso'.

