El gobernador cordobés Martín Llaryora utilizó el festival Cosquín Rock como plataforma para impulsar a sus candidatos a la intendencia, en un movimiento que refleja las recientes modificaciones en su gabinete. Durante los últimos días de 2025, Llaryora realizó cambios significativos en su equipo, y estos se hicieron evidentes en las actividades de los ministros que él considera claves para la sucesión de Daniel Passerini.
En particular, la última edición del festival mostró la presencia de Miguel Siciliano, Juan Pablo Quinteros y Marcelo Rodio, quienes ocupan los cargos de ministros de Seguridad, Vinculación Comunitaria y Secretario de Cultura, respectivamente. Estos tres hombres son la apuesta de Llaryora para liderar la capital cordobesa en 2027, y su participación en el festival no fue casual, sino parte de una estrategia más amplia que busca visibilizar su rol en la gestión municipal.
Una fuente cercana al gobernador comentó: "Llaryora está apostando por estos hombres para la ciudad, y eso se ha visto reflejado en los cambios que realizó en su gabinete a fines del año pasado. Su presencia en casi todos los festivales, y especialmente en el Cosquín Rock, les otorga una exposición que es difícil de ignorar". Este movimiento indica que Llaryora tiene claro su objetivo para las próximas elecciones municipales.
Sin embargo, la situación no está exenta de tensiones, especialmente con el peronismo tradicional. Siciliano, por ejemplo, había intentado ser candidato en 2023, pero Llaryora optó por Passerini. A pesar de su experiencia en la gestión provincial, muchos consideran que Siciliano sigue siendo un contendiente fuerte. Cuando fue nombrado en la cartera de Vinculación, se aclaró que no era un gesto en contra del armado del PJ capitalino, sino un indicativo de la presencia provincial en Córdoba. No obstante, esta aclaración no fue bien recibida por todos dentro de ese espacio.
Los tres ministros están en la carrera, y Llaryora maneja las cartas a su favor, buscando que cada uno de ellos se muestre ante la ciudadanía. Siciliano, que fue jefe de bloque del oficialismo en la Unicameral, renunció a su banca en Diputados para unirse al gabinete. Si no se involucra en la contienda por la intendencia, algunos sugieren que podría tener un futuro en el ministerio de Gobierno, una vez que Manuel Calvo, el actual titular, busque un escaño en Diputados.
Por su parte, Quinteros cuenta con el respaldo de Llaryora, pero enfrenta resistencia por parte de la vieja guardia del peronismo debido a su historial de denuncias contra el exgobernador Juan Schiaretti. Su nivel de reconocimiento lo coloca en una buena posición, aunque su gestión al frente de una cartera tan sensible como la de Seguridad siempre lo mantiene en una situación precaria.
Rodio, por su parte, aprovechó el verano para fortalecer su imagen al frente de Cultura, tal como le pidió Llaryora tras su traslado de Transporte a Cultura en diciembre del año anterior. A pesar de las tensiones, se dice que los tres ministros mantienen una buena relación, lo que podría ser beneficioso para sus campañas.
En resumen, todos están en la contienda, y Llaryora disfruta de tener el control sobre sus candidatos. Según un colaborador, "le encanta poner a varios jugadores en carrera, y cree que la oposición no tiene claro qué presentará en la ciudad. Si no tienen claridad en la provincia, menos en la intendencia".

