Axel Kicillof atraviesa un momento crítico en las finanzas de la provincia de Buenos Aires. El gobernador enfrenta una complicada situación debido al modelo económico implementado por Javier Milei. Por un lado, sufre un drástico ajuste de recursos por parte del Ministerio de Economía, que ha descargado el mayor peso del recorte sobre la provincia. Por otro lado, la pérdida de poder adquisitivo entre los bonaerenses impacta directamente en los sectores más vulnerables.
Las políticas adoptadas generan consecuencias palpables en la Casa de Gobierno. Un funcionario del gobierno respondió a un intendente con un contundente: "No vengas a pedirnos ayuda porque aquí no hay más nada". Esta frase refleja la desesperación de los intendentes que elevan sus pedidos desde los puntos más críticos del conurbano hacia Kicillof, aunque la ayuda parece haber llegado a su límite.
Quizás por esta razón, el gobernador planea reunir la próxima semana a intendentes tanto oficialistas como opositores. Según se ha filtrado, el objetivo de este encuentro es revisar el estado actual de las finanzas provinciales.
La situación ha alcanzado un umbral crítico. Según el último informe del Indec, la tasa de desocupación en el Gran La Plata, que incluye la capital provincial y los distritos de Berisso y Ensenada, llegó al 9,5% en el cuarto trimestre del año pasado. Este dato no solo supera la media nacional, sino que también representa un aumento respecto al trimestre anterior, cuando el desempleo había sido del 8,1%.
El ministro Luis Caputo busca actualmente un salvataje de Israel e Italia, mientras el mercado comienza a dudar sobre la viabilidad del swap del Tesoro. En diciembre, Kicillof logró una autorización de la Legislatura para implementar un esquema de financiamiento que supera los USD 3.600 millones. Sin embargo, el visto bueno del gobierno nacional es necesario para que la provincia pueda emitir deuda.
El gobernador Kicillof realizó un desembolso de poco más de USD 420 millones a principios de marzo, de los cuales 191,5 millones fueron destinados a capital y 233 millones a intereses. Esto corresponde a la quinta cuota de amortización de bonos en moneda extranjera, que se contrajeron durante la gestión de María Eugenia Vidal.
El gobierno de Milei es consciente de que dejar a Buenos Aires sin opciones para refinanciar su deuda podría desencadenar problemas con consecuencias impredecibles, que podrían afectar a otras provincias. Mientras tanto, en La Plata se esfuerzan por poder tomar deuda destinada a invertir en infraestructura. Sin la ayuda del gobierno nacional, las obras en la provincia avanzan a un ritmo demasiado lento para las aspiraciones presidenciales de Kicillof.
Desde la Nación, son reacios a autorizar nuevos endeudamientos, dado que no se trata de pagar vencimientos de deuda, sino de asumir nuevos compromisos para el desarrollo. "No se le autorizó ni se le autorizará nueva deuda a Kicillof. Solo se permitirá el rollover de su deuda", afirmó una fuente de la Rosada.
La reciente suba de tasas y la inflación derivada de la guerra han amplificado la fragilidad del modelo de Caputo. En los últimos días, la posibilidad de endeudamiento se complicó aún más cuando el riesgo país alcanzó los 623 puntos básicos, acercándose a un nuevo récord anual.
Este índice, que determina el costo de contraer deuda, se calcula a partir de la tasa de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos, más los puntos que representan el riesgo país de Argentina. Actualmente, la tasa de interés de la Reserva Federal oscila entre 3,75% y 4,0%.
Con una tasa de interés del 4%, más un riesgo país de 600 puntos, la tasa de endeudamiento para Argentina se sitúa en 10% en dólares. En este contexto, Caputo ha dejado en espera los pedidos de Kicillof. El jueves, el ministro declaró que el gobierno libertario no busca salir a buscar deuda. En un simposio del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas, aseguró que el gobierno cuenta con los recursos para cubrir vencimientos de capital hasta julio de 2027, y que estos recursos provendrán de la venta de activos, es decir, de empresas públicas.
Las palabras de Caputo parecen cerrar la puerta a cualquier permiso que permita al gobierno de Kicillof emitir deuda. Si Caputo busca alternativas, difícilmente firme los pedidos que llegan desde La Plata. Para Kicillof, desprenderse de activos del Estado bonaerense no es una opción.
A pesar de todo, en los últimos meses hubo una oportunidad para tomar deuda a tasas inferiores al 10% que algunas provincias aprovecharon. A fines de febrero, Entre Ríos salió a buscar USD 500 millones a siete años con una tasa cercana al 9,5% anual. Finalmente, logró USD 300 millones y pagó un interés del 9,875%.
Por su parte, Córdoba tomó en enero USD 800 millones a una tasa del 8,95%, mientras que Santa Fe colocó en diciembre deuda por USD 800 millones a una tasa del 8,10%. Actualmente, con el riesgo país en 633, las provincias no podrían tomar deuda a menos del 10,5%.

