El mercado financiero argentino comienza a inclinarse hacia los bonos que ajustan por CER, lo que refleja una creciente preocupación por la inflación que se mantiene en niveles elevados.
Recientemente, se publicó el último informe sobre la inflación, y la situación geopolítica a nivel global se intensifica cada vez más. En este contexto, los inversores se cuestionan si es conveniente continuar invirtiendo en pesos o si, por el contrario, deben trasladar sus fondos a activos financieros que ofrezcan protección ante la volatilidad cambiaria.
La semana pasada, el Indec dio a conocer que el índice de precios al consumidor (IPC) subió un 2,9% en febrero, impulsado principalmente por el aumento en las tarifas y los precios de los alimentos. Este incremento acumuló un 5,9% de crecimiento en lo que va del año y un 33,1% en comparación interanual.
Este dato, que igualó el registro de enero, superó el promedio del 2,8% que habían estimado diversas consultoras, lo que generó inquietud en una parte del mercado. Para marzo, se anticipa un registro similar, lo que podría significar que en solo tres meses se alcanzaría la meta anual planteada por el gobierno en el presupuesto de este año.
La subida de tasas de interés y la inflación derivada del conflicto bélico en el Medio Oriente intensifican la fragilidad del modelo económico que implementa el ministro Caputo.
En paralelo, la guerra en Medio Oriente entre Estados Unidos, Israel e Irán está escalando, lo que ha llevado a un aumento en el precio del petróleo, que ya se encuentra alrededor de los USD 110 por barril.
“Para el ahorrista argentino, este impacto no es un dato distante; tiene repercusiones directas en el país: presiona la inflación global a través de costos, deteriora el escenario de tasas en Estados Unidos y complica el contexto externo para las economías emergentes”, explicó Priscilla Sosa, asesora financiera de Bull Market Brokers.
Según la Agencia Internacional de Energía (EIA), el precio del Brent se mantendrá por encima de los USD 95 durante los próximos dos meses, antes de moderarse, posiblemente, hacia el tercer trimestre.
Los bonos CER ofrecen una cobertura directa contra la presión inflacionaria. El esquema de bandas cambiarias vigente limita la transferencia del impacto externo al tipo de cambio oficial en el corto plazo, pero no puede neutralizar la inflación que ese mismo impacto puede generar.
“En este contexto, los bonos CER se presentan como una herramienta efectiva para protegerse contra este riesgo. Aunque el esquema de bandas cambiarias limita el efecto del shock externo en el tipo de cambio oficial a corto plazo, no puede evitar la inflación que dicho shock puede generar”, añadió Sosa.
La lógica del dollar linked cobra mayor relevancia cuando el impacto externo es tan significativo que obliga a un ajuste del tipo de cambio real. Sin embargo, este escenario no es el más probable, ya que el Gobierno mantiene el ancla cambiaria como señal principal, aunque el contexto geopolítico lo convierta en un riesgo a monitorear.
Es importante señalar que los diferentes tipos de cambio están atravesando un periodo de gran estabilidad, lo que ha llevado al dólar oficial a rondar los $1.400 desde hace varias jornadas.
“En un escenario de inflación global alta y sostenida por un conflicto cuya resolución es incierta, la cobertura en CER se alinea mejor con el objetivo de preservar el poder adquisitivo. El dollar linked puede ser útil como cobertura táctica ante una posible ruptura del esquema cambiario, pero no debe considerarse como una posición estructural mientras el ancla se mantenga”, comentó Sosa.
En esta misma línea, los estrategas de Adcap Grupo Financiero coincidieron en que los bonos CER son una opción de inversión más favorable que la deuda dollar linked.
“Tras el dato de inflación de febrero del 2,9% y especialmente la lectura núcleo de 3,1%, destacamos el Boncer TZXM7, que ofrece aproximadamente un 5,5% de rendimiento real. De cara al futuro, esperamos que la inflación de marzo se mantenga elevada, en línea con los registros de enero y febrero, cerca del 2,9%, respaldada por una estacionalidad desfavorable y por indicadores de alta frecuencia firmes”, afirmaron los ejecutivos.
Por otro lado, los analistas de Proficio Investment expusieron su perspectiva negativa sobre los bonos dollar linked. “A pesar del buen rendimiento del peso argentino en medio de la incertidumbre global, mantenemos una visión negativa, considerando que el escenario a corto plazo favorece un peso apreciado al menos por unos meses más. Además, con tasas bajas (e incluso negativas), existen otras alternativas dolarizadas más atractivas si se busca cobertura”, concluyeron.

