Axel Kicillof inauguró las sesiones en la Legislatura con un discurso que no solo apuntó a los bonaerenses, sino que se extendió a todos los argentinos. "Desde la provincia, invito a que trabajemos juntos por una Argentina que no se arrodille, que no se entregue, que no se rinda y que no se divida", expresó con firmeza.
El gobernador ofreció un sombrío diagnóstico sobre las consecuencias de las políticas implementadas por Javier Milei en el país. Hizo hincapié en la caída del consumo, señalando que las ventas al por menor se encuentran 10 puntos por debajo de lo esperado, mientras que las ventas mayoristas sufrieron una caída del 20%. "Desde Paolo Rocca hasta Cavallo, desde Mirtha Legrand hasta Melconian, todos le están señalando al presidente lo evidente: la Argentina no va bien", afirmó.
Kicillof también abordó el preocupante tema del endeudamiento familiar, indicando que un 9,3% de los créditos no se están pagando. En el caso de los créditos personales, este porcentaje asciende al 12%. Fuera del sistema bancario, el cuadro es aún más alarmante, alcanzando un 24,6% de deudores.
"Casi todos los sectores productivos se desplomaron", subrayó, especificando que la industria cayó un 10%, la construcción un 26% y el comercio un 6%. Además, mencionó que esta temporada se movilizó un millón menos de turistas hacia los destinos bonaerenses.
Kicillof destacó que desde la asunción de Milei, se han cerrado cerca de 30 empresas por día, lo que totaliza 21.938 en todo el país. Hizo referencia a casos emblemáticos en la provincia, como Whirlpool, las cerámicas Ilva y Cerro Negro, así como a empresas pesqueras y alimenticias como Ostramar, Molinos, Georgalos, Tía Maruca y Nestlé. También mencionó a Fate y Pirelli en el sector de neumáticos, y a automotrices como Toyota y Volkswagen. "Los datos no dejan lugar a dudas: la Argentina vive una profunda crisis y el rumbo económico del Gobierno Nacional es un fracaso", sentenció.
En un momento clave de su discurso, Kicillof se dirigió "directamente a la mayoría de los argentinos", mencionando a los empresarios Pyme, industriales y comerciantes que se sienten empujados al abismo. "A ellos les digo: no son ustedes, es el rumbo económico, es la recesión, es la caída del consumo, es la apertura importadora y el tarifazo. En otras palabras: Argentina, no sos vos, es Milei", enfatizó.
El gobernador también planteó la necesidad de construir un liderazgo que enfrente al gobierno libertario. "El desafío no es solo narrar el daño, sino ofrecer una salida y demostrar que no hay que resignarse, que no estamos condenados a este modelo, que existe una alternativa mejor, una alternativa que debe ser productiva, federal y bien nacional", manifestó.
Kicillof cerró su discurso con algunas frases emblemáticas de campaña. "Hay otro camino", repitió, dejando claro que se dirigía no solo a los bonaerenses, sino a todos los argentinos. "Hay otro camino, con oportunidades reales, con un Estado que acompaña, con un proyecto de desarrollo que promueva a todos los rincones de la patria", propuso.
Además, abordó la necesidad de reducir la inflación, un tema que suele evitar en sus discursos. "Hay otro camino para bajar la inflación sin destruir la industria y el trabajo", aseguró.
En un tramo de su alocución, Kicillof lanzó críticas contundentes hacia Luis Caputo. "En un momento en que los países protegen más que nunca su producción industrial, tenemos un Gobierno que festeja el cierre de empresas y que desmantela la protección", expresó, aludiendo al ministro de Economía que "con orgullo nos cuenta que nunca compró ropa argentina y que por lo tanto hay que cerrar la industria textil completa".
El Movimiento Derecho al Futuro (MDF), la línea interna de Kicillof dentro del peronismo, copó los palcos del recinto de Diputados, alentando al gobernador con cánticos del repertorio justicialista. Por primera vez, Kicillof utilizó un atril para dirigirse a senadores y diputados, un detalle que los libertarios aprovecharon para lanzar chicanas. "Kicillof arrancó copiándose del Javo y se puso un atril. Esperemos que se copie también en bajar el gasto público, la deuda y los impuestos", tuiteó Agustín Romo.
El ingreso del gobernador a la Legislatura dejó algunos momentos de color, como el saludo distante con Mario Ishii, quien se quedó con un cargo clave en el Senado bonaerense. Tras el saludo, Ishii se retiró antes de escuchar el discurso, alegando que tenía fiebre alta.
En un intercambio con el diputado Fernando Rovello (PRO), este le solicitó que oficialistas y opositores busquen una solución conjunta al conflicto del IOMA, la obra social del Estado bonaerense, que atraviesa una crisis profunda en varios distritos. Sin embargo, Kicillof evitó mencionar la crisis del IOMA durante su discurso, aunque sí recordó el paro nacional en rechazo a la reforma laboral. "El paro se realizó en todas las provincias, pero en 16 de ellas, incluida la nuestra, hoy no comenzaron las clases", indicó.
En uno de los palcos, se encontraba el líder de Suteba, Roberto Baradel, junto a referentes de ATE como Hugo ‘Cachorro' Godoy y Oscar de Isasi. Tras el discurso, el Frente Renovador criticó al gobernador y defendió las medidas de fuerza de docentes y trabajadores judiciales. "Es un reclamo justo porque comparados con Nación y Ciudad, nuestros judiciales están muy atrasados", afirmó la senadora massista Valeria Arata.
El diputado Alexis Guerrera también arremetió contra Kicillof, señalando que "nuestros docentes están de paro y eso impacta sobre el sistema educativo, que siempre hay que defender. Esperemos que se resuelva pronto este conflicto, porque es justo y necesario que los maestros no sigan perdiendo poder adquisitivo".
Desde La Cámpora, también se formularon críticas por la falta de mención a la condena de Cristina Kirchner. "Me preocupa que como gobernador no haya hecho referencia a la detención ilegal de Cristina, para quien además esperaba una muestra de solidaridad", expresó la diputada Mayra Mendoza.

