La competencia por la licitación de la Hidrovía alcanzó un nivel de tensión sin precedentes tras la solicitud de la empresa belga Jan de Nul al gobierno nacional para que descalifique la propuesta de su única competidora, la también belga Deme.
Jan de Nul, que actualmente opera la vía navegable troncal, presentó un informe detallado ante la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, bajo la dirección de Iñaki Arreseygor, donde expone diversas observaciones sobre la documentación técnico-legal y la información económica presentada por Deme.
En el documento, al que tuvo acceso este medio, Jan de Nul señala varias irregularidades en la propuesta de Deme. Entre ellas, menciona la entrega de una garantía considerada inválida, ya que no aseguraría los dólares en caso de que se impongan restricciones cambiarias, así como la inclusión de datos falsos respecto a los volúmenes declarados.
Además, Jan de Nul sostiene que Deme no cumple con los requisitos económicos mínimos establecidos en la licitación, la presentación de un balance que no puede ser auditado, y detecta irregularidades en la traducción y las firmas de la oferta. También acusa a Deme de no presentar dragas que cumplan con la potencia mínima exigida.
La situación se complica aún más por el trasfondo político que rodea a esta disputa. Como se informó anteriormente, más allá de la lucha por un contrato de 10 mil millones de dólares, la pelea entre estas empresas belgas se entrelaza con la interna del gobierno de Javier Milei.
Jan de Nul mantiene una relación cercana con Santiago Caputo, quien inicialmente se encargó de la organización de la primera licitación, que fue suspendida en medio de una feroz guerra de lobbys. Además, los belgas tienen vínculos con los hermanos Neuss, un grupo que se alzó como uno de los ganadores en el ciclo libertario y que es amigo cercano del asesor presidencial.
Sin embargo, en las últimas semanas, Deme ha logrado establecer conexiones políticas en la interna libertaria, ya que ejecutivos de la compañía se reunieron con Martín Menem en la Cámara de Diputados.
“Con el acercamiento de Deme a los Menem, ya no se trata solo de quién presenta la mejor oferta técnica y económica para administrar uno de los nodos logísticos más importantes del país. La disputa empresarial ahora incluye un evidente componente político”, manifestó una fuente cercana a la contienda.
De este modo, la confrontación entre Santiago Caputo y los Menem, lo que equivale a decir con Karina Milei, por espacios de poder dentro del gobierno, también se traduce en un negocio multimillonario. La decisión final recaerá en Luis Caputo, quien lidera la licitación.

