Los gobernadores peronistas, en un intento por reconfigurar el panorama político postkirchnerista, se encuentran en plenas negociaciones con sus colegas de Provincias Unidas para crear un interbloque federal en el Senado. Su meta es reunir suficientes senadores para superar en cantidad a la UCR y así tener una voz más fuerte en las comisiones del Congreso.
Sin embargo, esta tarea se presenta complicada y exige cumplir con al menos dos requisitos: primero, que el nombre del nuevo grupo no sea el del fallido sello electoral de Juan Schiaretti y sus aliados; y segundo, que logren superar las desconfianzas que han surgido a raíz de sus historias políticas recientes.
Una fuente que sigue de cerca estas conversaciones reveló que Carlos "Camau" Espínola y Alejandra Vigo, esposa de Schiaretti, están intentando sumar a la senadora neuquina Julieta Corroza, quien hasta el viernes formó parte del gabinete de Rolando Figueroa. También buscan incluir a la tucumana Beatriz Ávila, que responde al gobernador Osvaldo Jaldo, y a la salteña Flavia Royón, la legisladora apoyada por Gustavo Sáenz.
Royón y Sáenz actúan como un vínculo con el bloque Convicción Federal, que es liderado por Fernando Salino, un senador de San Luis, y que incluye a Guillermo Andrada de Catamarca, Fernando Rejal de La Rioja y Carolina Moisés de Jujuy, quien mantiene una buena relación política con el gobernador salteño.
Un senador comentó que Sáenz le habría prometido a Moisés que Royón podría unirse a su bancada, pero también le ofreció lo mismo al ex regatista correntino, lo que podría hacer que el interbloque se convierta en la solución más práctica para no fallarle a ninguno. "Sáenz está muy motivado con la posibilidad de ser el líder de los gobernadores peronistas que se oponen a Cristina, por lo que le interesa juntar fuerzas con Misiones, Tucumán y Catamarca", explicó la fuente.
Sáenz, además, organizó un encuentro con Jaldo, el catamarqueño Raúl Jalil y el neuquino Figueroa en la Casa de Salta, donde se discutieron estas estrategias. Aunque ha circulado la idea de que Royón y Ávila formen un bloque conjunto para asociarse a Camau y Vigo, este acuerdo aún no está concretado.
Por otro lado, Espínola está presionando al cuarteto de Convicción Federal para que se separen del bloque peronista de José Mayans y Juliana Di Tullio. Esta movida es atractiva para esos senadores, pero las discusiones y negociaciones en curso han ralentizado los avances. "Los gobernadores deben ser cautelosos, porque tener un senador aislado no les sirve de nada; ni siquiera podría integrarlo en una comisión importante. Pero si logran sumar números, podrían influir en comisiones como Presupuesto o Asuntos Constitucionales", advirtió uno de los armadores involucrados.
La construcción de este interbloque es compleja, ya que hay senadores peronistas que no se sienten cómodos con un acuerdo que los asocie con gobernadores radicales y otros que temen cualquier cercanía con el peronismo. A pesar de eso, Espínola cuenta con el apoyo del gobernador Gustavo Valdés, quien mantendrá a sus dos senadores radicales, Eduardo Vischi y Mercedes Valenzuela, en la UCR. El líder correntino, que por ahora no muestra interés en presidir el partido a pesar de las ofertas, ha apostado por el medallista olímpico como su representante en este espacio.
Si los gobernadores desean tener un peso específico en las discusiones parlamentarias, deben acelerar la formación del interbloque que los posicione como tercera minoría.
Maximiliano Pullaro y Carlos Sadir, en cambio, no tienen influencia sobre ningún senador, mientras que el chubutense Ignacio Torres podría facilitar la incorporación de Edith Terenzi o Andrea Cristina, si alguna de ellas decide dejar el PRO, o incluso ambas. Aún no está claro si Claudio Vidal permitirá que los senadores José María Carambia y Natalia Gadano se sumen, ya que suelen ser difíciles de manejar.
Otra fuente cercana a la situación indicó que los actores "avanzan con cautela" y que hay que esperar hasta febrero, cuando finalicen las sesiones extraordinarias y se definan las autoridades de la Cámara Alta. El desafío es que para ese momento, las comisiones más atractivas para el gobierno y la oposición ya estarán conformadas. Por lo tanto, las conversaciones entre gobernadores y senadores se centran en que, si los líderes provinciales aspiran a tener un impacto en las discusiones parlamentarias, deben acelerar la creación de un interbloque que los posicione como tercera minoría.
La realidad es que el peronismo cuenta con al menos 22 bancas, además de las de los santiagueños Gerardo Zamora y Elia Moreno, quienes han anunciado su separación del PJ con su Frente Cívico. Será interesante ver si se integran como interbloque o no, al igual que los cuatro senadores de Convicción Federal. El catamarqueño Jalil, representado allí por Andrada y Moisés, podría ser clave para que Mayans lidere un grupo que oscile entre 24 y 28 senadores.
La segunda minoría corresponde a La Libertad Avanza, que contará con 20 miembros a partir del 10 de diciembre. Dado que la UCR tendrá 10 senadores, los gobernadores de Provincias Unidas junto a los peronistas críticos de Cristina podrían alcanzar la tercera minoría, siempre que logren reunir o superar las 11 bancas.
Ante la consulta, un gobernador peronista que aún no se ha distanciado de Cristina ni ha condenado las tensiones en el bloque de senadores de Fuerza Patria, afirmó: "Ya no hay margen de negociación, no queda mucho más que ensuciarse para proteger las provincias. Ha llegado la era de los kamikazes".

