Los almuerzos distendidos y relajados con el presidente Javier Milei ya son cosa del pasado. En esta ocasión, los empresarios que se reunieron bajo el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) se mostraron incómodos, ya que el escándalo de las coimas ocupó el centro de la conversación.
Un destacado empresario, en diálogo con LPO, expresó sin rodeos: "El Presidente tiene que entregar una cabeza y normalizar, porque si no el daño es para todos". La "cabeza" que más se menciona es la de Lule Menem, señalado por Spagnuolo como el responsable de recolectar las coimas de la droguería Suizo Argentina.
Este asunto no solo toca aspectos éticos, sino que también derrumbó las expectativas de los empresarios sobre una posible disminución del riesgo país que les permita regresar al mercado voluntario de deuda.
Además, el malestar crece ante un programa económico que, desde el fallido desarme de las Lefi, no logra encontrar un rumbo claro. Milei, posiblemente consciente de que desde Economía se filtró que él es el responsable de esta mala gestión, defendió su postura ante los empresarios.
El discurso de Milei no logró convencer a los presentes, quienes intercambiaron comentarios en voz baja durante su exposición. Un banquero fue directo al señalar: "Se olvidó de mencionar que los encajes saltaron al 53,5%". Otro empresario agregó: "Asegurar que la suba de tasas no frena la actividad... es bastante ingenuo". Tampoco hubo consenso respecto a las cifras de crecimiento que Milei mostró con entusiasmo. Un industrial comentó: "Marca el dato que le conviene y esconde el resto".
Las encuestas que circulaban entre los asistentes sugieren un panorama menos optimista del que esperaba la Casa Rosada. Sin embargo, la preocupación trasciende los resultados electorales. "El problema es el día después. ¿Cómo garantizar los votos en el Congreso para aprobar las reformas necesarias?", resumió otro empresario consultado.
Entre las reformas, la laboral se presenta como la más urgente. Los empresarios la consideran la única con margen para abrir un debate amplio, incluso con parte de la oposición. "Hay que discutir las reglas de juego del trabajo. Si no, la inversión nunca va a llegar", planteó un dirigente del sector industrial.
Además, el presidente dejó algunas escenas que llamaron la atención. Su estilo particular sigue generando comentarios. "Pide que la temperatura de la sala no pase los diez grados, como si estuviera en Oslo", ironizó un asistente, cuestionando la lógica de usar una campera debajo del saco y luego solicitar que la sala se enfríe a niveles glaciales.
Milei llegó pasadas las doce del mediodía, escoltado por un grupo de veinte custodios de traje oscuro que parecían estar en alerta ante cualquier eventualidad. "¿Por qué no lo acompañaron a la caravana donde quedó a merced de la pedrada?", se preguntó un empresario con picardía.
En la mesa principal se situaron figuras destacadas del establishment como Eduardo Eurnekian, Adelmo Gabbi, Martín Rappallini, Nicolás Pino, Javier Bolzico, Alejandro Bulgheroni, Mario Grinman y la anfitriona Betina Bulgheroni.
Entre los invitados también se encontraban empresarios afines a la Casa Rosada, como Juan Napoli (VALO) y Darío Wasserman, vice del Banco Nación. El almuerzo concluyó sin anuncios concretos y con una conclusión que resonó en los pasillos: la paciencia del mercado no es eterna y el Presidente necesita actuar con celeridad.