Patricia Bullrich se esfuerza por asegurar la continuidad de Bartolomé Abdala como presidente provisional del Senado, un puesto clave en la línea de sucesión presidencial. Esta decisión choca con la intención inicial de Karina Milei y los primos Martín y Lule Menem, quienes buscan colocar en ese cargo a la neuquina Nadia Márquez.
Aún no hay un acuerdo definitivo y la sesión preparatoria para votar las autoridades está programada para este martes a las 12. Sin embargo, Abdala confía en que contará con los apoyos necesarios y espera ser revalidado por unanimidad.
La líder del bloque libertario, Karina, tendría la instrucción de la secretaria general de la Presidencia para promover a la exdiputada cercana a Martín Menem, quien contaba con su apoyo para liderar la bancada libertaria, ante la falta de protagonismo del cordobés Gabriel Bornoroni. No obstante, Bullrich intenta convencer a la Casa Rosada sobre las complicaciones que implicaría desplazar a Abdala sin generar daños colaterales en el control político del Senado.
La exministra de Seguridad, que no se amedrenta ante los desafíos políticos que Karina le impuso con el Presupuesto 2026 y la reforma laboral, se dio cuenta rápidamente de que el senador puntano goza de la simpatía de los aliados del oficialismo y mantiene una relación excelente con la Vicepresidenta. Un senador peronista de gran peso comentó que Abdala "es el más razonable que tienen" en La Libertad Avanza.
Una de las preocupaciones actuales de Bullrich es la incertidumbre respecto a la postura del interbloque liderado por José Mayans. Aunque por costumbre la oposición no suele sabotear la propuesta del gobierno para ocupar un sillón en la sucesión presidencial, Bullrich argumentó que "hay que reducir al peronismo en las comisiones, pero no provocarlo con el manejo de la cámara".
El gobierno le otorgó un cargo clave a Jaldo para desbloquear la designación de jueces, un tema que no logra consensuar con Cristina Kirchner. Los libertarios suponen que el formoseño podría conformarse con una vicepresidencia para Jorge "Coqui" Capitanich, aunque esto parece incierto, dado que el chaqueño, meticuloso hasta el extremo, asume roles como miembro informante en casi todos los debates.
Por si fuera poco, una senadora kirchnerista hizo un comentario que refleja el descontento: "No tiene sentido discutir si apoyamos, porque el año pasado nos dijeron que, si sosteníamos a Abdala, nos darían lo que nos correspondía en las comisiones, pero después nos dejaron de lado".
Esta semana, los peronistas mantuvieron una reunión virtual, acordaron votar de manera unificada los 28 legisladores y establecieron un encuentro presencial para este lunes, con el objetivo de consolidar una postura contra el despojo de los lugares en las comisiones. Según información, al peronismo le corresponden siete sillas en las comisiones de 19 miembros y seis en las de 17, pero el oficialismo no les asigna ni cinco.
La indignación por este asunto generó un cisma interno significativo y llevó a los senadores de Convicción Federal, liderada por Fernando Salino y compuesta también por Carolina Moisés, Sandra Mendoza, Fernando Rejal y Guillermo Andrada, a negociar puestos en las comisiones sin la aprobación de Mayans. En este contexto, Salino decidió que Andrada se inscriba en la comisión de Relaciones Exteriores y Mendoza en la de Acuerdos, la cual se encarga de evaluar los pliegos de los jueces.
Este movimiento sorprendió a muchos, ya que el quinteto demostró que podía ocupar espacios que sus otros 23 colegas dejaban vacíos para no validar la estrategia agresiva de Bullrich. Los principales beneficiarios de esta maniobra, más allá de los senadores designados, fueron los gobernadores Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil. El líder tucumano consiguió dos lugares en la comisión que aprueba los nombres de magistrados para ser votados en el recinto, lo que generó gran inquietud entre los kirchneristas.
Abdala, por su parte, cumplió con lo que se esperaba de él. Ante la negativa de Villarruel a firmar la nota formal de integración de las comisiones de Acuerdos y Relaciones Exteriores, bastó con que Bullrich mirara al puntano y le dijera "firma Bartolomé" para que el senador accediera.
Por esta razón, Karina se resiste a desplazarlo y ofrece a cambio la prosecretaría parlamentaria, actualmente ocupada por la politóloga radical Dolores Martínez, quien es la preferida de Karina. Al mismo tiempo, sectores del oficialismo sugieren a Mayans que designe al exsenador salteño Sergio "Oso" Leavy, aunque el peronismo ya incluyó a Alejandro Fitzgerald en la secretaría administrativa, en un acuerdo con Villarruel.
A pesar de todo, los jefes de bloque son conscientes de que no hay tanto espacio disponible. Agustín Wenceslao Giustinian fue confirmado en la secretaría parlamentaria en diciembre y solo quedaría en disputa la prosecretaría administrativa, controlada por el radical Lucas Clark, cuyo apellido sonó para cubrir el vacío que dejó Emilio Viramonte Olmos a Villarruel tras renunciar, alegando que no lo dejaban "hacer". La última de las prosecretarías es la de coordinación operativa, que está en manos de Manuel Chavarría Bertolami, quien cuenta con el respaldo de senadores liderados por Carlos "Camau" Espínola.
Con este panorama, un senador libertario afirmó que "en el bloque no se habló nada de las autoridades" y reconoció que Karina y los Menem "querían a Nadia Márquez en lugar de Abdala por su cercanía con Villarruel". "No se trata de romper todo, y quizás convenga dejar que siga Bartolomé, que tiene buen diálogo con todos, pero debe dejar de tomar tantos cafés con (Anabel) Fernández Sagasti y Mayans, porque ahora ya no somos seis, somos 21", explicó.
Como en toda disputa de poder, siempre hay espacio para sorpresas. Tanto los libertarios como el kirchnerismo no descartan que antes de la sesión preparatoria se rompan los acuerdos. "En la Rosada tenían hasta un 'plan C' por si no prosperaban ni Abdala ni Márquez, y era Agustín Coto", reveló un senador, quien catalogó a su par fueguino como un legislador "que se lleva bien con Lule Menem y Santiago Caputo a la vez".
Si Bullrich no logra equilibrar la balanza con el peronismo, podría enfrentar situaciones complicadas como la que ocurrió el viernes durante el plenario de las comisiones que dictaminó el proyecto de reforma laboral, que había sido sancionado en la madrugada anterior por la Cámara de Diputados. La senadora riojana Florencia López enumeró las irregularidades cometidas por la exministra en el tratamiento de la ley y advirtió que "el pueblo se va a despertar y no van a alcanzar los helicópteros para que se fuguen como lo hicieron antes".
Ante esto, Bullrich se acomodó el saco y, apoyándose en la mesa, respondió: "¡Epa! Golpista. Pará, ¿eh?". López replicó que se trataba de "la historia real de la Argentina" y ambas intercambiaron chicanas hasta que la riojana le dijo a su par oficialista que "ha sido parte de esos gobiernos que se han escapado en helicóptero dejando a la Argentina en ruinas y eso le duele, pero va a suceder".

