La tensión dentro del Ministerio de Economía alcanzó un nuevo pico con la renuncia de Alejandro Lew a la Secretaría de Finanzas, un puesto que ocupó por apenas tres meses tras reemplazar a Pablo Quirno. Su salida se produce en un contexto crítico, donde las disputas internas sobre la estrategia para afrontar los pagos de la deuda en dólares se intensificaron, especialmente con un vencimiento clave a la vista.
La noticia de su renuncia fue divulgada por Toto Caputo a través de un tuit, en el que mencionó que Lew decidió abandonar su cargo por "razones personales", un término que frecuentemente utilizan los políticos para disimular situaciones más complejas. Lew, quien anteriormente se desempeñó en YPF durante el gobierno de Alberto Fernández, mantenía fuertes desacuerdos con su sucesor, Federico Furiase, en relación a la estrategia para ajustar la curva de deuda soberana en dólares.
El plan que Furiase, hasta ese momento director del Banco Central, había propuesto contaba con el respaldo del vicepresidente de la entidad monetaria, Vladimir Werning. En medio de esta disputa, Caputo se vio presionado por los bancos, que solicitaban la habilitación de créditos en dólares basados en el nuevo bono emitido por el Ministerio de Economía.
Los analistas del mercado interpretaron la renuncia de Lew como un resultado directo de sus diferencias con el enfoque de Furiase y Werning. Un operador del mercado comentó: "Se le cuestionó a Lew su decisión de acumular dólares en pequeñas cantidades para pagar el capital en julio, cuando vencen los bonos globales". Según fuentes gubernamentales, Lew se encontraba en una situación complicada, atrapado entre Furiase y Werning, y no pudo soportar más la presión.
La salida de Lew ocurre también en un momento crítico para el equipo económico, que enfrenta un mes desastroso: las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (ADR) acumulaban una caída del 25%, el riesgo país escaló a 570 puntos y el Merval experimentó su peor desempeño desde septiembre del año pasado, tras la derrota en Buenos Aires.
Lew asumió la Secretaría de Finanzas con la misión de reintegrar a Argentina en el mercado internacional de deuda, un objetivo que cada vez parece más distante debido al aumento del riesgo país y la creciente desconfianza hacia los activos argentinos, mientras que Brasil, bajo el liderazgo de Lula, atraviesa un periodo de bonanza económica.
El gobierno había celebrado la reciente reducción del riesgo país por debajo de los 500 puntos, pero la situación se volvió a complicar con el aumento a 570 puntos, coincidiendo con la noticia de que el FMI retrasaba la aprobación de la revisión del acuerdo. Según reveló Marcelo Bonelli, el viceministro José Luis Daza tuvo que viajar de urgencia a Washington para ofrecer nuevas explicaciones al FMI, donde el auditor de Argentina, Juan Cubbedu, lo convocó. Se espera que el organismo conceda un waiver por el incumplimiento de la meta de reservas, aunque se muestra preocupado por la caída en la recaudación, que se redujo un 11%, mientras que la inflación sigue sin ceder a pesar de la recesión.

