En enero, los precios de los alimentos en los almacenes de Córdoba experimentaron un incremento del 3,3%, según el informe mensual elaborado por el centro de almaceneros de la provincia. Este dato se alinea con las cifras proporcionadas por el Indec, que también reportó una inflación del 2,53% con el nuevo método implementado por el renunciante Marco Lavagna.
Con este aumento en los precios, la canasta básica que mide la pobreza se fijó en $ 1.717.152, mientras que la línea de indigencia se estableció en $ 933.870. Como resultado, el 57% de los hogares logró acceder a la totalidad de la canasta básica, aunque de este grupo, el 71% requirió asistencia estatal para cubrir sus necesidades.
El equipo encargado del relevamiento realizó sus cálculos utilizando ambos métodos y no encontró diferencias significativas. Con el anterior sistema, la inflación registró un 2,7%, mientras que con el nuevo se situó en 2,5%. Sin embargo, el informe advierte que la recomposición tarifaria y la reducción progresiva de subsidios a los servicios públicos podrían ocasionar un aumento en la incidencia del rubro de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles dentro del índice, lo que podría impactar negativamente en la medición inflacionaria en el corto y mediano plazo.
La situación en el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas también es preocupante. Por cuarto mes consecutivo, este rubro se consolidó como el principal motor de la inflación, con una variación mensual del 3,3%. Este comportamiento refleja la persistencia de presiones inflacionarias en bienes esenciales, lo que sugiere que la inflación mensual difícilmente se mantendrá por debajo del 2% durante el primer cuatrimestre del año, incluso en un contexto general de desaceleración nominal.
Los indicadores sociales obtenidos de los clientes son alarmantes: el 31,4% reportó haber enfrentado situaciones de hambre no satisfechas, y el 51,9% redujo su ingesta diaria de alimentos, siendo la cena la principal comida que eliminaron de su dieta.
Los almacenes se encuentran en una situación crítica, ya que enero marcó el cuarto mes consecutivo de caída en las ventas, que se desplomaron un 8,2%. La actividad del comercio minorista en la venta de alimentos continúa mostrando signos de contracción, con una caída interanual del 8,2%, profundizando la tendencia recesiva observada en el último trimestre de 2025.
En conclusión, la persistencia de tasas de inflación superiores a la recomposición de ingresos reales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los hogares, limitando su capacidad de consumo.

