La acción de Pampa Energía volvió a posicionarse en la City como un termómetro del riesgo argentino, reflejando la desconfianza que rodea a los activos locales. En el último mes, la caída del 9% en su valor se interpretó como un síntoma de un fenómeno más amplio que mantiene al Merval en niveles bajos, mientras que otros mercados emergentes, como el brasileño, continúan alcanzando récords históricos.
La empresa, liderada por Marcelo Mindlin, enfrenta desafíos propios además de las condiciones del mercado. Este año, vencen contratos en dólares otorgados por Mauricio Macri para sus plantas de generación, y no está claro si el nuevo presidente, Javier Milei, los renovará bajo las mismas condiciones, que son consideradas perjudiciales para las finanzas del Estado. Por otro lado, la participación de Pampa en Vaca Muerta, un área clave para el desarrollo energético argentino, ha resultado decepcionante.
Las comparaciones con Petrobras se vuelven recurrentes en las mesas de análisis. No porque ambas compañías sean idénticas, sino porque representan visiones opuestas sobre cómo el mercado valora a las empresas energéticas en América Latina. Petrobras, que opera como una de las principales energéticas a nivel global, reporta un EBITDA trimestral de USD 12.000 millones y ganancias recurrentes que superan los USD 5.000 millones.
En contraposición, Pampa Energía presenta cifras significativamente menores, con un EBITDA anual estimado en USD 600 millones y un margen neto del 16,7%, lo que se traduce en menos de USD 100 millones. Sin embargo, la diferencia no radica únicamente en el tamaño, sino en su posicionamiento dentro de la cadena energética. A diferencia de las petroleras puras, Pampa tiene una exposición limitada al desarrollo de Vaca Muerta y no participa de manera integral en el segmento upstream, que actualmente se considera el más rentable del sector.
La empresa de Mindlin ha crecido durante la gestión de Macri en el área de generación térmica y energías renovables, aprovechando contratos en dólares que favorecían la toma de préstamos en moneda dura para desarrollar infraestructura, asegurando tarifas en dólares muy por encima de los precios de mercado. Este esquema está llegando a su fin y la falta de claridad sobre la política energética futura comienza a impactar en la valuación de las acciones de Pampa.
Este contexto resalta una clave conceptual: Pampa Energía combina tres dimensiones críticas: su exposición a los marcos regulatorios, su sensibilidad al dólar financiero y las tasas de interés, y su condición de activo financiero líquido, siendo uno de los papeles más utilizados por los fondos para entrar y salir del mercado argentino. Un operador financiero expresó: "Cuando compran Argentina, compran Pampa. Cuando venden Argentina, venden Pampa". Por eso, su comportamiento suele anticipar movimientos del mercado antes que otros indicadores.
Entre finales de enero y el 24 de febrero, la acción de Pampa cayó de $5.175 a $4.710, lo que representa una disminución cercana al 9%. En el mismo período, el S&P Merval experimentó una caída del 9,09%. Esto lleva a la conclusión de que no se trata de un problema interno de la empresa, sino de un reflejo del mercado. Un analista afirmó: "Pampa cayó porque cayó Argentina. No porque haya cambiado el negocio".
A finales de enero, la acción alcanzó niveles superiores a $5.300 antes de comenzar a descender, con grandes ventas que comenzaron a aparecer. Las jornadas del 12 y 18 de febrero mostraron caídas superiores al 4% diario, encontrando soporte recién en el rango de $4.600.
Un informe reciente de Invertir Online sugirió explícitamente rotar posiciones desde Pampa hacia Vista Energy, argumentando que Vista ofrece una exposición más directa al crecimiento del shale oil en Vaca Muerta y al segmento upstream, considerado el motor de generación de valor del sector. Curiosamente, este periodo coincidió con actualizaciones tarifarias en el sistema energético, que deberían haber impulsado el valor de las acciones de Mindlin.
Sin embargo, en este contexto, comenzó a surgir una rotación sectorial dentro del equity energético. La lectura del mercado es clara: mientras Pampa actúa como un activo macro-regulado altamente sensible al ciclo argentino, Vista representa una apuesta más pura al crecimiento petrolero y a la renta exportadora. Un operador opinó: "El inversor internacional aún no compró Argentina de manera estructural. Ante cualquier ruido, reduce su exposición".
Entre los analistas, se repite la idea de que Pampa es la acción síntesis del mercado argentino, ya que refleja simultáneamente expectativas macroeconómicas, políticas energéticas, dinámica cambiaria y flujo financiero. "Si querés saber qué piensa el mercado sobre Argentina dentro de tres semanas, mirá Pampa hoy", concluyó una fuente del mercado.

