El mercado del oro atraviesa en 2026 un cambio de paradigma significativo: tras superar por primera vez la barrera de los USD 5.000 por onza a principios de año, el metal precioso se sostiene en niveles elevados a pesar de episodios de volatilidad, estableciendo un nuevo piso estructural.
Los precios están fluctuando recientemente entre USD 5.000 y USD 5.300, después de haber alcanzado picos cercanos a USD 5.600 a fines de enero, lo que confirma la magnitud del rally en el que se encuentra.
La principal fuerza detrás de este aumento sigue siendo la creciente demanda global de refugio, impulsada por un contexto de incertidumbre geopolítica y económica que persiste en el tiempo. Factores como las tensiones internacionales, las dudas sobre la política monetaria en Estados Unidos y un dólar debilitado han llevado a los inversores a buscar activos reales, elevando el precio del oro a niveles históricos.
Además, el rol de los bancos centrales resulta fundamental, ya que continúan adquiriendo metal precioso para diversificar sus reservas, lo que refuerza el piso de precios del oro.
A pesar de que el oro experimentó correcciones puntuales tras alcanzar sus máximos, estas caídas se atribuyen en parte a la especulación excesiva en mercados asiáticos. Sin embargo, los analistas coinciden en que estas correcciones limpiaron posiciones sin fundamentos, sin alterar la tendencia general al alza.
De hecho, el metal precioso se recuperó rápidamente, regresando a la zona de USD 5.000 y mostrando una resiliencia técnica que consolida este nivel como un soporte tanto psicológico como financiero.
Los analistas creen que el oro aún posee un gran potencial. La combinación de tensiones geopolíticas persistentes, una mayor diversificación fuera del dólar y un contexto fiscal desafiante en economías desarrolladas, como Estados Unidos, sostiene la demanda de refugio en este activo.
En este marco, las proyecciones de los bancos de inversión continúan siendo optimistas. Instituciones como Deutsche Bank y Société Générale estiman que el oro podría acercarse a USD 6.000 por onza hacia finales de 2026, con escenarios incluso más altos si la demanda de refugio y las compras oficiales persisten.
“Creemos que el oro todavía tiene potencial. La combinación de tensiones geopolíticas persistentes, mayor diversificación fuera del dólar y un telón de fondo fiscal desafiante en economías desarrolladas, sostiene la demanda de refugio”, afirmó Nicolás Kohn, jefe de Investigación de Gestión Patrimonial en Balanz Capital.
“Desde el punto de vista financiero, las tenencias de ETF repuntaron en 2025, pero aún no han regresado a los picos históricos, lo que deja margen para una nueva demanda. Cuando contrastamos la duración y los retornos del actual ciclo del oro, vemos que, en comparación con los ciclos de los 70 y los 2000, el ciclo actual aún tiene recorrido. Todo esto sugiere que el potencial en el precio del oro se mantiene”, añadió.
No obstante, Rubén Ullúa, analista técnico de mercados financieros, advirtió que el oro se mantendrá por encima de los USD 5.000 por onza, pero anticipó que podría haber una corrección en el corto plazo.
“Para mí, el oro está en un techo temporal en este momento. Creo que esta corrección que observamos se extenderá un poco más en el tiempo. No descarto incluso que se profundice un poco más allá de los mínimos que vimos. Diría que esta corrección podría demandar todo este año”, indicó.

