La competencia entre la provincia de Buenos Aires, bajo la dirección de Axel Kicillof, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, liderada por Jorge Macri, trasciende los límites fiscales, turísticos y políticos. En el ámbito de las inversiones, ambas administraciones se enfrentan en la emisión de bonos en dólares, que actualmente se negocian en el mercado de capitales.
En este momento, la provincia de Buenos Aires dispone de cuatro bonos (BB37D, BA37D, BA7DD y BB7DD) con vencimiento programado para septiembre de 2037. Estos bonos ofrecen un pago de cupón semestral y presentan una tasa interna de retorno (TIR) cercana al 12% en dólares.
Por su parte, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires acaba de realizar una de las emisiones internacionales más exitosas del año, colocando deuda por un total de USD 500 millones con vencimiento en 2036, a una tasa de aproximadamente 7,4%. Este resultado marca un hito, dado que la Ciudad logró colocar bonos a 7,3%, la tasa más baja registrada en su historia.
Frente a esta situación, los inversores se enfrentan a la disyuntiva de elegir entre dos tipos de deuda. La opción provincial promete un retorno significativamente mayor, mientras que la alternativa porteña es considerada más segura debido a la estabilidad financiera de la ciudad.
Justina Gedikian, estratega de bonos en Cohen Aliados Financieros, señala que “las provincias, en general, han mostrado un deterioro notable en sus cuentas. Pasaron de tener superávit a déficit el año pasado, con un aumento considerable del gasto. Este año comenzaron con una caída drástica en los recursos automáticos, lo que llevó a varias a solicitar adelantos de coparticipación a la Nación. La provincia de Buenos Aires forma parte de este grupo. En contraste, la Ciudad Autónoma ha mantenido una gestión más ordenada, con menor dependencia de transferencias nacionales y una base tributaria sólida, sin necesidad de asistencia externa”.
Para aquellos inversores con un perfil conservador que buscan dolarizarse y dormir con mayor tranquilidad, los títulos de CABA se presentan como la opción más sensata. En cambio, un perfil más agresivo podría inclinarse por los bonos de PBA, donde las tasas superan las de los bonos soberanos y los de la ciudad. Un 12% de TIR resulta un atractivo considerable.
Gedikian agrega que “CABA ofrece ventajas concretas. Su historial de pago es sólido, comparable al de provincias con buena reputación crediticia como Córdoba, Neuquén y Chubut. Por el contrario, PBA acumula antecedentes más complejos. Además, el mercado cada vez pondera más un factor crucial: la variable política. Actualmente, CABA y PBA están gobernadas por fuerzas opuestas, y sus discursos frente al mercado de capitales son muy distintos. Cuando un gobernador muestra poca afinidad con los acreedores o envía señales negativas sobre la deuda, el mercado reacciona castigando los precios, lo que implica tasas más altas para compensar ese riesgo percibido”, explica Pedro Moreyra, director de Guardian Capital.
Por lo tanto, los especialistas del mercado concluyen que la elección entre los bonos de CABA y PBA dependerá, como suele ocurrir en estos casos, del perfil de riesgo del inversor. Germán Marin, operador y asesor financiero independiente, concluye que “para un perfil conservador que busca dolarizarse y dormir más tranquilo, los títulos de CABA son la opción más sensata, priorizando la previsibilidad sobre el rendimiento”. En cambio, “un perfil más agresivo puede optar por PBA, donde las tasas son superiores a las de los bonos soberanos y de la ciudad. Un 12% de TIR es un atractivo muy interesante, asumiendo el riesgo de crédito provincial”, añade.
En esta misma línea, Gedikian coincide en que “CABA es la elección natural dentro del universo subsoberano argentino” para los inversores conservadores. Moreyra, por su parte, sostiene que “PBA es conveniente para un perfil más arriesgado que apueste a la normalización de cuentas o al respaldo de la Nación”.

