El clima en el mercado se torna sombrío ante la posibilidad de una derrota de Javier Milei, lo que provoca un aumento en la demanda de seguros contra default.
El economista Luis Caputo sostiene que el "riesgo kuka" es prácticamente inexistente y que las probabilidades de un regreso del peronismo son mínimas. Sin embargo, en Wall Street, los inversores ya comienzan a evaluar un panorama alternativo. Los seguros contra default de la deuda argentina revelan una discrepancia cada vez más notable entre las coberturas que vencen antes y después de las elecciones presidenciales de 2027, lo que indica que el mercado se está preparando para un posible cambio político o, incluso, para cuestionar la viabilidad del actual programa económico.
Los credit default swaps (CDS), que funcionan como seguros contra el incumplimiento de deuda, se han convertido en un indicador clave de la incertidumbre financiera en Argentina. Aunque el CDS a cinco años es el más referenciado, el mercado ha comenzado a prestar atención a la diferencia entre los contratos a uno y dos años, ya que estos permiten evaluar con precisión el riesgo asociado al período electoral.
En la actualidad, la diferencia entre ambas coberturas supera los 270 puntos básicos. Mientras que el seguro a un año se sitúa alrededor de 238 puntos básicos, el CDS a dos años asciende a 509 puntos básicos. Esto significa que los inversores están dispuestos a pagar más del doble para protegerse ante un posible default que ocurra después de las elecciones presidenciales.
Esta discrepancia resulta particularmente sorprendente, ya que en otros países, los spreads de este tipo suelen estar entre 20 y 60 puntos básicos. En Argentina, sin embargo, la curva financiera muestra un quiebre cada vez más pronunciado, especialmente a medida que se acerca el horizonte electoral de 2027.
La situación financiera también se refleja en los bonos soberanos, donde se reconoce que esta lógica ya impacta en los rendimientos. Los títulos de mayor duración, cuyos vencimientos se sitúan más allá del actual mandato presidencial, ofrecen tasas significativamente más altas que aquellos que vencen antes de las elecciones. Esta diferencia de rendimientos se considera una "prima política" que el mercado exige para asumir el riesgo a largo plazo.
El consultor financiero Javier Peralta advierte que bonos como los AL30 y GD30 presentan una volatilidad mayor precisamente porque están expuestos al escenario posterior a 2027. "El mercado está comenzando a valorar el riesgo político a largo plazo", explica. Actualmente, el diferencial de tasas entre bonos que vencen antes y después de las elecciones se encuentra en torno al 3 por ciento, una cifra que equivale a unos 300 puntos básicos y que, en la práctica, valida la misma señal que muestran los CDS en este momento.
Según Peralta, esto representa una oportunidad para los inversores más arriesgados: aceptar un mayor nivel de incertidumbre hoy con la esperanza de obtener rendimientos más altos si el escenario se estabiliza y la deuda se paga efectivamente. Sin embargo, esta apuesta también envía un mensaje incómodo al Gobierno: el mercado ya no considera garantizada la continuidad del actual esquema económico sin contratiempos.
A pesar de esto, algunos economistas argumentan que la interpretación de los CDS no implica necesariamente que los inversores estén apostando únicamente a una derrota electoral del oficialismo. Desde el Centro Cultural de la Cooperación, advierten que la preocupación también puede estar relacionada con la sustentabilidad financiera del modelo económico de Javier Milei, incluso si el Presidente logra mantenerse en el poder más allá de 2027.
El mercado parece suponer que el esquema puede permanecer relativamente estable hasta las elecciones, pero no necesariamente que sea sostenible a largo plazo. Desde el CCC, señalan que los seguros contra default no solo reflejan preocupaciones políticas, sino también crecientes dudas sobre la capacidad futura de acumular reservas y cumplir con los pagos de deuda.
En este contexto, se observa que el mercado comienza a mostrar escepticismo respecto a la solidez financiera del programa económico en el mediano plazo. "Persisten interrogantes sobre cómo el Gobierno mantendrá los pagos de deuda, la necesidad de dólares y el creciente peso de los compromisos financieros", indican. La reciente alza en los seguros contra default refleja precisamente esa incertidumbre estructural que ya comienza a influir en los precios del mercado.
Adicionalmente, surge un dato que inquieta a operadores y analistas: incluso durante la liquidación del agro, un período históricamente propicio para la entrada de divisas, las reservas muestran un comportamiento prácticamente estancado. Parte de los dólares adquiridos por el Banco Central regresan rápidamente a salir por otros canales, ya sea a través de pagos financieros o la formación de activos externos.
En conclusión, detrás del discurso oficial sobre la "confianza de los mercados", se vislumbra una señal menos cómoda para el Gobierno. Los inversores continúan respaldando el esquema económico de Milei, pero cada vez deben pagar más para protegerse ante la incertidumbre que se cierne sobre el período posterior a las elecciones. El mensaje es claro: el mercado puede aceptar que el modelo llegue hasta 2027, pero ya no tiene la misma seguridad sobre lo que sucederá después. En Wall Street, el aumento en los seguros contra default indica que algunos han comenzado a desconfiar del relato de estabilidad eterna que intenta vender Caputo.

