Chubut ha vuelto a hacer ruido en el mercado internacional tras más de diez años de dificultades. En un contexto global complicado y con la mirada de los inversores centrada en Argentina, la provincia logró colocar deuda por USD 650 millones, superando las expectativas al triplicar la demanda y alcanzar una tasa del 9,45%.
La emisión, que se estructuró a diez años con un período de gracia de tres, establece que el primer vencimiento de capital se producirá en 2029. Chubut recibió ofertas por USD 2.200 millones, lo que representa más de tres veces el monto que buscaban. Este resultado genera un clima de optimismo en Rawson, donde se sienten satisfechos por haber colocado la totalidad de lo que se proponían en un mercado internacional que enfrenta serios desafíos.
La operación fue posible gracias a la colaboración de bancos internacionales como JP Morgan y Santander, junto a colocadores locales como Puente, Balanz, Allaria, Macro Securities y el Banco del Chubut, entre otros. Esta red de apoyo permitió captar demanda de distintos segmentos del mercado.
El gobernador Nacho Torres utilizó las regalías petroleras como respaldo para esta nueva deuda, con la esperanza de que el precio del barril se dispare. Chubut había lidiado con una década de problemas relacionados con su deuda, siendo el bono Bocade, emitido por USD 650 millones en 2016 y respaldado por regalías petroleras, el más emblemático. Este pasivo fue reestructurado en 2020, en medio de una crisis fiscal severa que llevó a la provincia al borde del default.
Durante ese período, Chubut entró en una situación de default técnico, incapaz de cumplir con los vencimientos en dólares, lo que obligó a renegociar las condiciones con sus acreedores. La reestructuración extendió los plazos, redujo los pagos a corto plazo y pospuso el vencimiento final para 2030, pero dejó una huella que el mercado no olvida. Cada punto de tasa hoy refleja ese pasado complicado.
Desde el ámbito político, el regreso de Chubut al mercado internacional representa un hito luego de más de una década de acceso restringido y crisis reiteradas. Esto es particularmente relevante para una provincia que incluso tuvo dificultades para abonar salarios. "Nacho está contento. Había tensión por el contexto, por la situación de Argentina y por la historia de Chubut", comentó un funcionario del gobierno. "Triplicaron las ofertas, lograron bajar la tasa por debajo del 9,5% y colocaron todo lo que se propusieron", agregó. La interpretación interna mezcla alivio con una sensación de validación.
Los fondos obtenidos tendrán un destino variado. Una parte se destinará a cubrir vencimientos de capital, otra a la refinanciación de deuda y un tramo se invertirá en obras de infraestructura. La estrategia es clara: reestructurar el perfil de pagos y generar margen en el corto plazo.
Esta operación envía un mensaje importante. En un país con restricciones externas, un riesgo país elevado y financiamiento escaso, una provincia que acaba de reestructurar su deuda logró captar dólares a largo plazo, lo que marca un cambio significativo en la dinámica del acceso a los mercados.

