Se denuncia que el gobierno de Javier Milei ofreció el Puerto de Ushuaia como un medio de pago para ingresar a la Junta por la Paz impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump.
El 26 de enero, un Boeing C-40 Clipper aterrizó en Ushuaia, procedente de la base militar Joint Base Andrews en Maryland, tras hacer escalas en San Juan y Buenos Aires. Este arribo, poco habitual, se produjo en un contexto de especulaciones en torno al proyecto de la Base Naval Integrada, que despierta el interés de Estados Unidos para monitorear la presencia china en la región y fortalecer su presencia militar en una zona estratégica que incluye la Antártida.
La embajada estadounidense aclaró que la visita correspondió a una comitiva bipartidista de la Comisión de Energía, mientras que el gobierno argentino se limitó a reproducir esa información sin brindar mayores detalles.
La intervención del puerto por parte de Milei se relaciona con la apropiación de un tercio de los recursos por parte del gobernador Gustavo Melella. Recientemente, Foreign Affairs Latinoamérica publicó un artículo revelador que sugiere que esta intervención se enmarca dentro de una estrategia de política exterior más amplia, donde el ejecutivo argentino ofreció el puerto como un activo estratégico en la negociación para facilitar la incorporación de Argentina a la Junta de Paz de Trump, presentada en enero de 2026 durante el Foro Económico Mundial en Davos.
Para ser parte de esta especie de ONU paralela, Argentina debió abonar una inscripción de mil millones de dólares. Según el artículo, el puerto de Ushuaia actuó como un medio para cumplir con ese requisito financiero.
Además, el control federal del puerto adquiere un significado político adicional, ya que podría destinarse a fines militares y comerciales en el marco de la relación bilateral con Estados Unidos, superando las funciones tradicionales del puerto en el esquema federal argentino.
Más allá de la disputa interna, el valor de Ushuaia radica en su ubicación geográfica. Este puerto se ha consolidado como uno de los principales nodos de conectividad naval del Atlántico Sur y una entrada privilegiada hacia la Antártida. En las últimas dos temporadas operativas, recibió más de 1300 buques de turismo, carga, pesca, investigación científica y uso militar, transportando alrededor de 200,000 pasajeros y más de 120,000 tripulantes.
Esta centralidad convierte a Ushuaia en un enclave estratégico en un momento de creciente competencia internacional por el control de rutas marítimas, recursos naturales y la proyección hacia el continente antártico.
El acuerdo no fue comunicado oficialmente por ningún miembro del gobierno, pero otorgaría a Estados Unidos un poder de control, uso, monitoreo y supervisión sobre una zona crítica para vigilar el avance de China, poniendo en riesgo la soberanía nacional argentina.
La presencia estadounidense en Ushuaia genera tensiones tanto en el ámbito de Cancillería como en Defensa, y también inquieta a Chile, ya que podría poner en crisis el Tratado Antártico que prohíbe la presencia militar en la región.

