Los primos Menem, Martín y Lule, se encuentran en la mira de las Fuerzas del Cielo tras la revelación de la cuenta Rufus, que se dedicaba a hostigar a sus adversarios, incluyendo al ministro de Economía, Toto Caputo, y a la senadora Patricia Bullrich. Este escándalo llevó a Javier Milei a defender a los Menem, aunque su argumento fue tan débil que su credibilidad quedó comprometida, tanto ante la sociedad como frente a sus propias bases libertarias.
Menem desafía a sus adversarios con confianza
A pesar de la presión, los Menem, respaldados por Karina Milei, no parecen dispuestos a cambiar su estrategia digital. Un diputado oficialista los describió como “indolentes”, reflejando la creciente preocupación por el conflicto interno con las Fuerzas del Cielo. En el Salón Pasos Perdidos del Congreso, se comenta que los Menem anticipan una “blitzkrieg” de Caputo y sus aliados.
Estrategia de defensa de los Menem en la política actual
Un experto libertario advirtió que los Menem solo cuentan con una “Línea Maginot” para enfrentar a sus adversarios, aludiendo a la famosa estrategia francesa que fracasó ante la invasión alemana. Sin embargo, los Menem mantienen la calma, conscientes de que Santiago Caputo controla importantes instituciones como YPF, la SIDE y ARCA, además de tener relaciones con gobernadores y sectores de Comodoro Py. “Que vengan”, es la respuesta que se escucha en su entorno.
La influencia de los Menem en el gobierno de Milei
Los Menem se sienten fortalecidos por su creciente influencia en el gobierno de Javier Milei, especialmente tras la incorporación de Diego Santilli, quien se ha vuelto clave para conseguir los votos necesarios en Diputados. Además, han tejido una alianza con el presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, lo que les otorga un poder real significativo. Sin embargo, muchos funcionarios del oficialismo observan con inquietud la escalada del conflicto interno, que complica la posibilidad de establecer una narrativa más positiva para el gobierno.
Durante una reciente sesión, Menem intentó mantener la calma, utilizando un tono desenfadado para ocultar su nerviosismo. En varias ocasiones, pidió a los legisladores opositores que acortaran sus discursos para evitar profundizar la confrontación. Este intento de moderación fue evidente cuando interrumpió a un diputado opositor, buscando mantener el control de la situación.

