El gobernador Axel Kicillof enfrentó un duro golpe en la Legislatura bonaerense. La vicepresidenta Cristina Kirchner logró imponer a Mario Ishii como vicepresidente primero del Senado, un cargo que Kicillof considera crucial, especialmente ahora que se prepara para recorrer el país en su campaña presidencial.
Durante toda la jornada del jueves, el Senado de la provincia se convirtió en el escenario de numerosas reuniones marcadas por una intensa tensión política. La resolución llegó cerca de las 22.30, cuando Verónica Magario aceptó que el intendente de José C. Paz ocupara el puesto en disputa, tras largas horas de negociaciones.
En la tarde, se llegó a especular con la posibilidad de que Kicillof alcanzara un acuerdo con los libertarios y el PRO para bloquear la candidatura de Ishii y desplazar a La Cámpora de los cargos en el Senado. Kicillof apostó fuerte por Ayelén Durán, una senadora alineada con Andrés Larroque, quien junto a Gabriel Godoy formó parte de la cúpula de La Cámpora en Bahía Blanca. Esta estructura se había distanciado de Máximo Kirchner para aliarse con el axelismo.
La vicepresidencia primera del Senado había quedado vacante tras la imposibilidad de Luis Vivona de renovar su banca debido a la ley que prohíbe las reelecciones indefinidas, lo que lo llevó a ser elegido diputado provincial en septiembre pasado. Kicillof intentó colocar a Durán en ese puesto clave, pero su intento fracasó. Cristina Kirchner logró que Ishii asumiera, lo que también permitió que Sergio Berni tomara la presidencia del bloque.
En diciembre del año anterior, la elección del nuevo vicepresidente generó una crisis en el peronismo. Kicillof se opuso firmemente a que Ishii ocupara dicha posición. Es interesante destacar que Ishii había sido uno de los alcaldes más cercanos al gobernador durante los primeros meses de su gestión, pero con el tiempo se distanció.
Se sabe que el grupo de ministros con perfil técnico más próximo a Kicillof se refugió en la universidad de José C. Paz en 2015, cuando el PRO tomó el control del gobierno nacional y provincial. Fueron años difíciles para el equipo de Kicillof, y Ishii jugó un papel importante al facilitar el acceso a cátedras en esa universidad.
Con Kicillof en el poder, la relación se fue deteriorando y se rompió por completo en julio del año pasado, cuando Ishii organizó una reunión de intendentes en su distrito para presionar al gobernador, alineándose con Cristina, para que retrocediera en el desdoblamiento de las elecciones provinciales.
Además de la vicepresidencia primera, se acordó que la jefatura del bloque Fuerza Patria quedara en manos de Berni, quien no tiene conexiones con el axelismo, pero mantiene vínculos con Cristina Kirchner. Esta derrota política representa un costo significativo para Kicillof, quien vio cómo un tema que estuvo en la agenda durante dos meses culminó en una derrota total ante Cristina.
Desde el movimiento kicillofista Derecho al Futuro aseguran que este desgaste podría haberse evitado si Gabriel Katopodis hubiera asumido su banca, ya que su trayectoria lo convertía en un candidato sólido para la vicepresidencia. Sin embargo, Kicillof decidió mantenerlo en el ministerio de Infraestructura, lo que permitió que una senadora de La Cámpora asumiera el puesto.
Además de la vicepresidencia primera, se acordó que la jefatura del bloque Fuerza Patria quedara para Berni. La derrota política del gobernador lo afecta en un momento complicado, marcado por internas en su gabinete y tensiones con otros aliados como el intendente de La Plata, Julio Alak.
Asimismo, se votaron el resto de las vicepresidencias: la segunda fue para Durán; la tercera para Gonzalo Cabezas (La Libertad Avanza); la cuarta para la massista Valeria Arata; la quinta para Alex Campbell (PRO) y la sexta para el axelista Germán Lago.
Por otro lado, Gustavo Soos, un exsenador cercano a Cristina, asumió como prosecretario administrativo, mientras que Mariano Ríos Ordoñez, un referente de Magario, ocupó el cargo de prosecretario legislativo.

