Karina Milei busca establecer cambios en la cúpula del poder para ejercer un control total sobre el gobierno. La hermana del presidente, influenciada por los Menem, intenta desplazar a Santiago Caputo del sistema de decisión libertario, con la intención de lograrlo a más tardar en marzo.
Sin embargo, la tarea no resulta sencilla. Caputo, quien tiene acceso directo al presidente Javier Milei, ha incrementado su influencia en las últimas semanas. En lugar de perder poder, logró hacerse con el control absoluto de la Agencia Recaudadora (ARCA) y expandió las competencias de la SIDE, tras destituir a Sergio Neiffert y colocar en su lugar a su contador, Cristian Aguadra.
Además, se rumorea que Caputo está fortaleciendo su posición en los aparatos militares y de seguridad. Recientemente, consolidó su relación con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el ministro de Defensa, Carlos Presti. Un funcionario libertario compartió que "Santiago está emocionado con todo lo militar: gestos simbólicos, Plan Bandera, los F16, los tanques, los granaderos, el nuevo Iosfa, son todas piezas de un plan para quitarle a Villarruel el voto de los militares".
La situación provoca la ira de los Menem y afecta el ánimo de Karina Milei, quien tiene dificultades para aceptar que la idea de un "control total" por parte de un funcionario no electo no se alinea con los principios democráticos.
La frustración de Karina se hizo evidente el domingo pasado, cuando le notificó a su hermano que no lo acompañaría en otro viaje de subordinación trumpista. El presidente tenía previsto asistir a una cumbre relacionada con el trumpismo latino en Mar-a-Lago, pero Karina le advirtió que no contara con su presencia, lo que llevó a Milei a cancelar su participación. "Javier no puede viajar sin la hermana", comentan en la Casa Rosada. Quizás sea más preciso decir que Karina no desea asumir otro rol secundario como en su última visita al club de Trump, conocido por alquilar su salón a diversos aventureros.
Además, su asistencia a la nueva "presentación oficial" del Board of Peace de Trump en Washington, programada para el 18 de febrero, aún está en duda. Este evento se repite tras el fiasco de su lanzamiento en Davos, donde Milei se vio rodeado de "plutócratas afines a Putin", según el diario inglés Financial Times.
Karina Milei también ha mostrado su descontento por la falta de visitas a Olivos en diciembre pasado, lo que refleja su creciente tensión con el asesor. "Ella está presionando a fondo para que le den el control total", afirmó un dirigente libertario que conoce a los Milei. Por su parte, Caputo evita confrontaciones directas con Karina y prefiere mantener la tensión en el ámbito de los Menem.
Karina no oculta su deseo de obediencia total. La semana pasada, envió un mensaje contundente a las bases libertarias a través de su hombre en la provincia de Buenos Aires, el diputado Sebastián Pareja, quien declaró en un encuentro con militantes en Mar del Plata: "No hay mucha vuelta. Nosotros trabajamos bajo la lógica de un partido político que tiene sus autoridades y su manual disciplinario. El que ventile sus diferencias, está fuera del espacio".
Un primer indicio sobre cómo se resolverá esta tensión podría surgir con la designación del próximo ministro de Justicia. Se anticipa que en las próximas semanas Mariano Cúneo Libarona dejará su cargo. Los Menem están presionando para colocar a un nuevo ministro y viceministro, buscando desplazar al actual viceministro, Sebastián Amerio, hombre de Santiago Caputo, de la interlocución con los jueces.
Un dirigente libertario que mantiene contacto con los riojanos subrayó que "el Ministerio de Justicia es la pelea más importante; las balas de las causas Andis y Osprera fueron muy duras". La prioridad de los Menem es controlar la relación con la justicia.
De este modo, Javier Milei enfrenta un dilema que ha estado evitando desde su asunción: la necesidad de resolver las disputas de poder entre el ala de los Menem y su hermana, y la de su asesor más cercano. "Karina es la jefa, pero el que decide es Santiago", comenta un funcionario que transita ambos despachos.
Karina Milei ha logrado, junto a los Menem y Pareja, consolidar la construcción electoral y la relación con el Congreso. Sin embargo, cuando este dispositivo político demanda decisiones concretas del Poder Ejecutivo, el karinismo se encuentra en un pantano del que suele salir con alguna intervención de Caputo. "Santiago no tiene miedo de equivocarse", explica un funcionario, a diferencia del karinista jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien se rodeó de gerentes de comunicación y ha dejado la gestión en un segundo plano. "Ni siquiera aprueba las nuevas estructuras", se quejan en la Casa Rosada.
Consciente de esta situación, Milei ha frenado la ofensiva contra el caputismo que se había anunciado tras el triunfo electoral de octubre. Han pasado tres meses y todo indica que el cuarto será decisivo.

