La situación judicial de Manuel Adorni se complica cada vez más. Recientemente, se filtraron mensajes en los que el jefe de Gabinete intenta comunicarse con el contratista Matías Tabar antes de que este brinde su declaración testimonial. En esa declaración, Tabar reveló que Adorni le pagó 245 mil dólares en efectivo por remodelaciones en su vivienda ubicada en el country Indio Cuá.
El intercambio de mensajes entre Adorni y Tabar fue dado a conocer por los periodistas Nicolás Wiñazky y Santiago Fioriti en A24. Sin embargo, ya durante la declaración de Tabar, se había filtrado que este había informado al fiscal Gerardo Pollicita sobre el intento de contacto por parte del jefe de Gabinete.
“Che, tenía que hablar con vos por el tema de la declaración”, le escribió Adorni el viernes anterior a la declaración. “Podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado”, continuó el funcionario. “Que me llamen”, respondió Tabar.
En la misma línea, Adorni lo habría llamado por teléfono y luego volvió a escribirle: “Bueno, habíamos quedado que si necesitabas mi ayuda”. Sin embargo, el contratista, asesorado por abogados, cortó la comunicación de inmediato. “Mirá, te quería contar que hablé con gente que me aconsejó que no tenemos que tener ninguna comunicación entre nosotros”, le advirtió. Y concluyó: “Manu, te agradezco. Nosotros vamos a contar toda la verdad”.
Ante la revelación de este intento de presión por parte de Adorni hacia Tabar, la diputada nacional Marcela Pagano se presentó en Comodoro Py para exigir la aplicación de la doctrina Irurzun y que se detenga al jefe de Gabinete. Esta doctrina, establecida por el camarista Martín Irurzun durante el gobierno de Cambiemos, permite la detención preventiva de exfuncionarios por su capacidad de obstaculizar las causas judiciales.
Pagano argumentó que el riesgo es mayor en este caso, dado que Adorni ocupa actualmente un cargo de poder. No obstante, el fiscal Pollicita rechazó la solicitud, argumentando que no existe un “riesgo real o grave” de que Adorni interfiera en la investigación.
Este incidente no es el primer intento de intimidar a un testigo. Durante la declaración de la secretaria del piloto del avión privado en el que Adorni viajó a Punta del Este, su amigo Marcelo Grandío la contactó de manera insistente. La mujer, visiblemente nerviosa, mostró el teléfono al fiscal y al juez Ariel Lijo, quienes impusieron a Grandío una restricción de acercamiento y contacto.

