El equipo económico liderado por Luis "Toto" Caputo utilizó el cierre de la emblemática fábrica de neumáticos Fate como una plataforma para solicitar la aprobación de la reforma laboral.
Felipe Núñez, director del BICE y asesor del Ministerio de Economía, dedicó la mañana del miércoles a difundir tuits en los que rechazó la idea de que la clausura de Fate se deba a la apertura de importaciones, tal como argumentó la propia empresa.
"Este sistema laboral destruye a las empresas y, por ende, también a los trabajadores, pero después hay que soportar a los impresentables del centro que cuestionan la reforma laboral", expresó Núñez, quien además compartió un post que responsabiliza al sindicato de izquierda de haber "fundido" a Fate.
En su intervención, Núñez no escatimó críticas hacia los aliados del gobierno, a quienes descalificó como "impresentables del centro", señalando que han solicitado modificaciones en la reforma laboral, a pesar de ser necesarios para la aprobación de la ley.
Fate anunció su cierre definitivo, lo que resultará en la desvinculación de 920 trabajadores, argumentando que la apertura de importaciones fue la causante de esta decisión.
Este discurso que el gobierno intenta propagar sobre la reforma laboral se presenta como un arma de doble filo, ya que la mayoría de los economistas serios coinciden en que este proyecto por sí solo no generará empleo.
La caída en el consumo y la actividad económica actual hace que los empresarios no necesiten contratar nuevos empleados, por lo que la reforma laboral no les resulta útil. Su única función podría ser la de reducir las indemnizaciones.
Por otro lado, algunos economistas afirman que la reforma sería más efectiva en un contexto de expansión de puestos laborales. En otras palabras, el gobierno está alimentando expectativas sobre el proyecto que podrían volverse en su contra si la actividad económica no logra recuperarse.

