La crisis en el sector industrial argentino se torna cada vez más grave y acaba de provocar el cierre de uno de los actores más emblemáticos: la histórica fábrica de neumáticos Fate, que cesará sus operaciones de manera definitiva tras 80 años de actividad, dejando a 920 trabajadores sin empleo.
La noticia impactó a los empleados que, al llegar a la planta ubicada en San Fernando, se encontraron con un comunicado frío y directo que anunciaba el cese de actividades debido a "los cambios en las condiciones de mercado". En el texto, la empresa explica: "Tras haber realizado los mayores esfuerzos posibles para evitarlo, nos vemos obligados a extinguir todos los contratos de trabajo". También menciona que las indemnizaciones de ley y los haberes pendientes se depositarán dentro de los plazos legales establecidos.
Fate decidió adelantarse a la reforma laboral inminente y concretar los despidos bajo la legislación actual, que prevé un cálculo más favorable para las indemnizaciones, buscando así mitigar el impacto del conflicto que se avecina.
Los cambios que llevaron a esta drástica decisión, según la dirección de la empresa, están relacionados con la apertura descontrolada de las importaciones y la avalancha de neumáticos provenientes de China, que alcanzaron un récord de ingreso en 2025 y provocaron una caída drástica en las ventas de Fate. "Es imposible competir con China", afirman desde la compañía.
Las estadísticas del mercado revelan que actualmente entre el 85% y el 90% de los neumáticos que se comercializan en Argentina son importados. En este contexto, Fate operaba solo al 30% de su capacidad, en consonancia con el sector del caucho, que según el Indec, se encontraba al 33,4% en diciembre.
El caso de Fate se convierte en un claro aviso para otros grandes del sector neumático, como Pirelli y Bridgestone. Pirelli ya había reducido significativamente su planta en Merlo el año pasado, implementando despidos y retiros voluntarios; mientras que Bridgestone llevó a cabo una nueva ronda de despidos en 2024 al solicitar un procedimiento preventivo de crisis.
La capacidad instalada en la industria se desploma y se sitúa por debajo de los niveles que se registraban durante la pandemia. En el caso de Fate, la planta de San Fernando contaba con 920 trabajadores, una cifra que también refleja la notable reducción que sufrió la fábrica, que en su momento llegó a tener alrededor de 1600 empleados. Los trabajadores afirman que, además de los despedidos, se debe sumar a los empleados tercerizados de limpieza y comedores, lo que eleva el total a más de mil personas afectadas.
La mañana de este miércoles en Fate estuvo marcada por la tensión, ya que los trabajadores intentaron ingresar a la planta, liderados por el secretario general de Sutna, Alejandro Crespo, quien fue retenido brevemente por la Policía. Un pequeño grupo logró acceder a la fábrica y mantuvo una permanencia en los techos, denunciando la "militarización" de la planta por parte de la Policía Bonaerense.
El conflicto salarial que Fate mantuvo en 2022 con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático de la Argentina (Sutna), liderado por Crespo, había generado una tensión constante, aunque en la actualidad no existía un conflicto concreto con el gremio. La decisión de cerrar se fundamenta únicamente en cuestiones de mercado.
Circula una versión que sugiere que Madanes Quintanilla estaría considerando una reconversión productiva en la mega planta de Virreyes, que cuenta con un terreno de 40 hectáreas y 157 mil metros cuadrados cubiertos. La familia Madanes Quintanilla es también propietaria de Aluar, el principal productor de aluminio en Argentina.

