La tensión en la Casa Rosada se intensifica por la actuación de Federico Sturzenegger, quien complicó las negociaciones políticas necesarias para avanzar con la reforma laboral. La controversia se desató debido a la inclusión de artículos que establecen que las licencias por enfermedad se paguen a la mitad y que los salarios puedan abonarse a través de Mercado Pago, un movimiento que parece haber sido impulsado directamente por Marcos Galperin.
Un senador libertario, que prefirió mantenerse en el anonimato, expresó: "El artículo sobre las licencias fue introducido por Sturzenegger, pero nadie se atreve a señalarlo públicamente debido a su cercanía con Milei." El ministro, apodado por Milei como "El Coloso", se ha convertido en una fuente inagotable de escándalos y controversias que ya no son vistas con gracia en la Mesa Política del gobierno libertario.
"Además de enredar las leyes con modificaciones de último momento, ahora nos está hundiendo con escándalos de posible corrupción, como el de su esposa y el de su segundo, Lucas Llach", confesó un funcionario del sector político. Llach, quien enfrenta un procesamiento y embargo por el escándalo del crédito Vicentín, que dejó al Banco Nación con una deuda de 250 millones de dólares, no pudo asumir un cargo formal en el equipo de Sturzenegger, aunque sigue participando activamente en las reuniones.
Otro funcionario reveló que "Sturzenegger incluso intentó reincorporarlo al Banco Nación". La relación de Sturzenegger con ciertos negocios también ha comenzado a levantar sospechas en la Casa Rosada. Su constante lobby en favor de Galperin y de Pierpaolo Barbieri, dueño de Uala, se suma a la disputa por la vacuna contra la aftosa, que monopoliza Hugo Sigman.
El ministro ha estado presionando intensamente para que el gobierno autorice la entrada de la vacuna del laboratorio brasileño Tecnovax, enfrentándose a una dura resistencia del Senasa, que ha bloqueado su ingreso en cuatro ocasiones. Esta batalla involucra a actores poderosos, ya que Sigman y su socio Sielecki fueron los principales donantes de la campaña presidencial de Milei.
La frustración hacia Sturzenegger aumentó durante los feriados de carnaval, cuando se supo que el canciller Pablo Quirno contrató de manera directa a su esposa, María Josefin Roulliet, por 115 millones de pesos para dar cursos de inglés al personal diplomático, que supuestamente debería dominar ese idioma a la perfección. Ante el escándalo, Quirno intentó minimizar el daño, pero sus palabras solo empeoraron la situación, afirmando: "No hay absolutamente ninguna irregularidad, sino todo lo contrario". Sin embargo, esto llevó a activar el procedimiento de integridad con la intervención de la Oficina Anticorrupción y la SIGEN.
A pesar de lo que estos organismos, controlados por los libertarios, puedan dictaminar, la contratación de Roulliet golpea en el corazón de la narrativa del gobierno contra la "casta", incluso si no resulta en un reproche penal o administrativo. Sturzenegger también decidió que el gobierno alquile cuatro pisos y 24 cocheras en un edificio de Diagonal Norte por un total de 720 millones de pesos, en un contexto donde el gobierno critica constantemente los gastos innecesarios.
Así, a los problemas generados por las licencias, que obligan al gobierno a realizar negociaciones urgentes en Diputados, se suma el artículo que permite a Galperin el pago de sueldos a través de Mercado Pago. Esto desencadenó un conflicto con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ya que le resta a los bancos los fondos necesarios para otorgar créditos, una de las pocas herramientas para la reactivación económica. Este fragmento fue eliminado del proyecto antes de la media sanción en el Senado por orden de Luis "Toto" Caputo, pero permitió al PRO levantar la bandera del libre mercado en defensa de Galperin y complicar aún más la situación para Milei. "Sturzenegger nos complicó la reforma", se quejan en la Casa Rosada.

