La situación política en Córdoba se complica a medida que el radicalismo enfrenta presiones internas y externas. Rodrigo de Loredo, líder del radicalismo, busca contener a los intendentes ante el avance del peronismo y los libertarios. En este contexto, se plantea una posible salida a través de una tercera vía que podría ser liderada por Mauricio Macri.
Intendentes en la encrucijada política de Córdoba
El cordobesismo intenta despegar a los intendentes del Gobierno de Javier Milei, utilizando argumentos como la crisis de PAMI y la exclusión de Córdoba del mapa de zonas frías. Sin embargo, la oposición local también enfrenta una lucha interna, donde los libertarios y el radicalismo de De Loredo compiten por el apoyo de los alcaldes de la UCR.
Algunos intendentes se acercan al karinista Gabriel Bornoroni, mientras que otros lo hacen a través de la exdiputada Soledad Carrizo. Esta situación genera un clima de incertidumbre, ya que los intendentes que se alinearon con el PRO el año pasado se sienten marginados por la peronización que Llaryora ha impuesto en su gestión.
La cena clave de De Loredo con intendentes radicales
Conscientes de la presión que enfrentan, De Loredo organizó una cena para discutir la posibilidad de fortalecer una tercera vía que los aleje de la grieta entre el cordobesismo y los libertarios. El objetivo es construir un frente que a nivel nacional esté liderado por Mauricio Macri.
A pesar de las intenciones de De Loredo, no todos los intendentes quedaron convencidos por la propuesta de alianza con el PRO. Muchos temen quedar atrapados entre el peronismo de Llaryora y el libertarismo de Bornoroni, lo que podría afectar la llegada de fondos necesarios para sus localidades.
Desafíos internos del radicalismo cordobés
La incertidumbre del radicalismo se ve agravada por la interna partidaria. El mandato de Marcos Ferrer, intendente de Río Tercero y aliado de De Loredo, vence en septiembre. Con el plazo para convocar elecciones que se acerca, ya se habla de una posible prórroga que podría generar malestar entre los sectores opositores a De Loredo.
La extensión del mandato hasta septiembre de 2027 podría mantener en el poder a los mismos líderes que no presentaron listas en las elecciones legislativas de 2025, lo que alimenta el rechazo entre los detractores de De Loredo y Ferrer.

