Cristina Kirchner desempolvó a sus senadores Wado de Pedro y Mariano Recalde y les ordenó que comiencen a recorrer el país. Tras un largo silencio que duró casi dos años, durante la extensa etapa del mandato de Javier Milei, el ex ministro del Interior se apresta a retomar los vínculos que había cultivado en el interior durante la gestión de Alberto Fernández.
La ex presidenta reaccionó ante el avance del peronismo del interior, un grupo de diputados encabezados por Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, que cada vez con más fuerza promueven un giro hacia el centro, centrado en el interior productivo. Este movimiento, aunque aún en sus primeras etapas y limitado al Congreso, representa un riesgo potencial de unión con los gobernadores peronistas que han tomado distancia del kirchnerismo.
Por primera vez, el peronismo del interior logró superar al kirchnerismo en una votación, aprobando el acuerdo con la Unión Europea. Desde hace tiempo, el kirchnerismo enfrenta dificultades para conectar con las provincias del núcleo productivo, como Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, que suelen ser muy reticentes a su figura y todo lo que rodea a La Cámpora. Estas provincias representan un bastión de votos indispensable para recuperar el poder.
El problema se agrava, ya que las provincias del norte también se encuentran en conflicto con el kirchnerismo. Esto se evidenció tras el respaldo de Tucumán, Salta, Misiones y Jujuy a la reforma laboral, que provocó la ruptura del bloque peronista en el Senado y permitió a la jujeña Carolina Moisés acceder a la vicepresidencia del Senado. Las tensiones también se extendieron a Mendoza, donde en las recientes elecciones de concejales, el peronismo tradicional superó ampliamente a La Cámpora.
Ante estas dificultades, Cristina intenta recuperar el terreno perdido dentro del partido, especialmente frente al avance de la emancipación de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires y la creciente distancia de los gobernadores del interior, que aunque no coinciden con su par bonaerense, tampoco tienen afinidad con La Cámpora.
La ex presidenta parece consciente de este panorama, lo que se refleja en su decisión de recibir a Miguel Pichetto, con quien no había tenido contacto en más de una década. Pichetto, ex jefe de los senadores peronistas durante los 12 años de gobierno kirchnerista, ha comenzado a trabajar en la formación de un peronismo de centro en la provincia de Buenos Aires, incluyendo diálogo con intendentes del PJ, incluso algunos desencantados con Axel Kicillof.

