Donald Trump anunció que Estados Unidos detendrá los ataques contra Irán durante un lapso de dos semanas, condicionando esta decisión a que Irán reabra el estrecho de Ormuz. Esta medida surge en el marco de las negociaciones de paz impulsadas por Pakistán.
El anuncio se produjo noventa minutos antes de que venciera el plazo de las 20 horas, hora de la costa este de Estados Unidos, que Trump había establecido. La noticia generó un alivio global, en medio de un clima de tensión que algunos medios reflejaron como una cuenta regresiva, similar a la llegada de un nuevo año.
Según informó el New York Times, tras el anuncio de Trump, Estados Unidos suspendió todos los ataques contra Irán. El canciller iraní, Abbas Araghchi, emitió un comunicado donde confirmaba que Irán también cesaría sus "operaciones defensivas" y que, durante dos semanas, "el tránsito seguro por el Estrecho de Ormuz será factible". Este acuerdo se logró gracias a la intervención decisiva de China en medio de intensas negociaciones.
En su red social Truth, Trump detalló que, tras conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir de Pakistán, decidió suspender la ofensiva militar. Estipuló que esta suspensión se mantendría siempre y cuando Irán aceptara la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz. "¡Esto será un ALTO EL FUEGO bilateral!", proclamó Trump, justificando la decisión al afirmar que Estados Unidos ya había cumplido con sus objetivos militares y que se encontraba en una etapa avanzada hacia un acuerdo de paz duradera con Irán y estabilidad en Medio Oriente.
Sin embargo, Trump presentó una contradicción al mencionar que la suspensión de ataques se debía a que se habían alcanzado los objetivos, lo que genera confusión sobre la continuidad del conflicto. "Hemos recibido una propuesta de diez puntos por parte de Irán, que consideramos una base viable para las negociaciones", añadió el magnate neoyorquino.
La Casa Blanca comunicó poco después que Israel se sumaba a esta tregua de dos semanas, durante la cual se buscará establecer un acuerdo a largo plazo que ponga fin a la guerra. Trump también lanzó una advertencia a Irán, afirmando: "Esta noche morirá toda una civilización si no hay acuerdo".
El anuncio trajo calma a los mercados, provocando una caída en el precio del barril de petróleo, que había estado acercándose a los 200 dólares en medio de las amenazas de un conflicto total. Las advertencias de Trump sobre atacar infraestructuras iraníes y llevar al país a la "edad de piedra" generaron un amplio rechazo global, que incluyó voces como la del Papa León XIV y líderes de diversas naciones, tanto del mundo occidental como de Oriente Medio.
A pesar de las amenazas, la población iraní no se mostró intimidada. Durante el día, miles de personas se movilizaron en las principales ciudades de Irán, formando cadenas humanas alrededor de las centrales eléctricas y puentes que podrían ser blanco de ataques una vez que venciera el ultimátum.
El régimen iraní anunció que 14 millones de voluntarios se habían alistado para defender su país en caso de un ataque masivo. Con este acuerdo mediado por Pakistán, el conflicto parece ingresar a una fase de relativa calma. La cadena Al Jazeera informó que la televisión iraní confirmó el acuerdo por parte de los ayatolás.
El Consejo Supremo de Irán emitió un comunicado afirmando que "Estados Unidos se ha visto obligado a aceptar la propuesta de diez puntos de Irán", la cual incluye un compromiso de no agresión, control iraní sobre el estrecho de Ormuz, aceptación del enriquecimiento de uranio y el levantamiento de todas las sanciones. Además, se plantea una indemnización a Irán, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y el cese de la guerra en todos los frentes, incluso contra "la resistencia islámica en el Líbano".
Trump calificó los diez puntos como una propuesta interesante, aunque no aclaró cuáles aceptaba y cuáles no.

