La planta de cerveza Corona, ubicada en Zárate, enfrenta un duro recorte en su plantilla laboral. Quilmes, la empresa detrás de la producción de esta famosa cerveza mexicana, tomó la decisión de reducir a la mitad el número de trabajadores en su planta, inaugurada en 2020 con una inversión que ascendió a 5.000 millones de pesos.
Ante la caída en el consumo y la apertura de importaciones, la compañía lanzó un proceso de retiros voluntarios que apunta a disminuir casi el 50% del personal. Originalmente, la planta contaba con 260 operarios, pero actualmente solo quedan 140. El acuerdo alcanzado con el sindicato de cerveceros prevé la salida de 60 trabajadores mediante retiros voluntarios.
En el segundo semestre de 2025, Quilmes ya había llevado a cabo algunos despidos debido a un desplome en las ventas, que según fuentes del sindicato, alcanzó un alarmante 45% el año pasado. Esta situación crítica obligó a la empresa a paralizar la producción en su fábrica central de Quilmes, lo que acentuó aún más la crisis en el sector.
La disminución del consumo se refleja claramente en la molienda e industrialización de cebada cervecera, que sufrió una caída del 17%. De los 260 operarios que laboraban en 2022, la planta ahora cuenta con solo 140, y el acuerdo con el gremio incluye la salida de 60 trabajadores más. Desde el sindicato, advirtieron que esta medida se implementó ante la posibilidad de un freno total de la producción o el cierre definitivo de la planta.
Horacio Romero, referente del sindicato cervecero en Zárate, denunció la importación “indiscriminada” de cervezas y una “baja importante del consumo” como los factores principales que están llevando al sector a una crisis profunda. Un informe del Centro de Investigación en Negocios y Exportación (Cien), basado en estadísticas del Indec, reveló que las importaciones de cervezas aumentaron un 293% en el primer trimestre de 2025.
Como resultado de esta situación, de los tres turnos que operaban en la planta, solo uno se mantendrá activo, enfocándose en la línea de producción de vidrio no retornable. Romero admitió a medios locales que “la idea es seguir manteniendo el envasado de cerveza con una dotación más acotada” para intentar sobrellevar la crisis que atraviesa la industria.

