El Gobierno de Javier Milei ha elevado el "saneamiento" del Banco Central a un estandarte político, presentándolo como la solución para reducir la inflación y eliminar el cepo cambiario. Sin embargo, la reciente operación oficializada por el Ministerio de Economía ha generado un debate incómodo en el mercado financiero sobre la autenticidad de este proceso. ¿Es realmente una limpieza o solo un maquillaje contable?
Detalles de la recompra de deuda en dólares
La Resolución Conjunta 27/2026, publicada el miércoles, oficializó la recompra de $18,4 billones en Letras Intransferibles que estaban en manos del Banco Central. Esta operación se enmarca como un paso hacia la mejora del balance de la autoridad monetaria. Sin embargo, lo que llamó la atención fue el método utilizado: el Tesoro rescata deuda en dólares usando pesos emitidos por el propio Banco Central.
Este mecanismo ha desatado críticas. El Banco Central aprobó sus estados contables, registrando ganancias por $24,4 billones. Parte de estas utilidades proviene de la revaluación técnica de las Letras Intransferibles que el Tesoro decidió recomprar. De esta cifra, Economía utiliza $18,4 billones para cancelar esos títulos de forma anticipada.
El juego de espejos en las finanzas públicas
Este proceso se asemeja a un juego de espejos. El Banco Central transfiere utilidades al Tesoro, que, a su vez, devuelve esos pesos al Central para rescatar deuda que estaba en su balance. Christian Buteler describió esta dinámica con claridad: el BCRA emite pesos, los entrega al Tesoro y este los usa para cancelar deuda con el propio Banco Central. Es un ciclo de dinero público que gira dentro del mismo Estado.
Las Letras Intransferibles son pagarés emitidos por el Tesoro que se colocan directamente en el balance del Central, a menudo a cambio de reservas. Sin embargo, el problema radica en que el Banco Central no puede vender estos instrumentos en el mercado, lo que los convierte en activos ilíquidos. Aunque figuran en el balance, no ayudan a absorber pesos ni a intervenir en la liquidez. Por eso, el Gobierno sostiene que su eliminación mejora la situación patrimonial del Central.
Reacciones y preocupaciones sobre la operación
La resolución rescata letras con vencimientos entre 2029 y 2032, valorándolas a precios de mercado internacional, mucho más altos que su valor contable anterior. Este es el punto más controvertido de toda la operación: las ganancias del Banco Central provienen de revaluar esos papeles, que luego son cancelados con pesos derivados de esa misma revaluación. Un operador del mercado comentó: "Es como levantar una casa apoyando una escalera sobre el propio aire". Otro analista lo definió como un "rulo contable".
Además, esta operación entra en conflicto con uno de los principales reclamos del FMI: la autonomía real del Banco Central respecto del Tesoro. El organismo ya había advertido en su último Staff Level Agreement sobre la "fusión operativa" entre Economía y el BCRA.
El argumento oficial sostiene que esta operación limpia el balance del Central. Milei ha afirmado que el saneamiento es esencial para levantar el cepo. Según su lógica, un Banco Central con pasivos y títulos incobrables no podría coexistir con una apertura cambiaria, ya que todos esos pesos se irían automáticamente al dólar. La conclusión del Presidente fue contundente: sin saneamiento, el riesgo de hiperinflación es inminente.
No obstante, esta operación ha suscitado dudas entre economistas y operadores. El principal interrogante radica en que el supuesto saneamiento podría enmascarar una emisión indirecta. La cancelación de las Letras libera alrededor de $6 billones líquidos en comparación con su valor contable anterior. Si esos pesos vuelven a circular sin restricciones en la economía, el efecto monetario podría tensar nuevamente los precios y el dólar.

