Toto Caputo, el actual ministro de Economía, ha comenzado a flexibilizar su postura en la discusión sobre la reforma laboral. En un giro inesperado, ahora les propone a los gobernadores que la reducción del impuesto a las Ganancias para las empresas, que forma parte del proyecto en debate, esté condicionada al crecimiento económico del país. Sin embargo, esta propuesta tampoco convence del todo a las provincias.
La semana pasada, Caputo comunicó a Patricia Bullrich y Diego Santilli, quienes llevan adelante las negociaciones con senadores y gobernadores, que no tiene intenciones de eliminar la baja de Ganancias. Esta decisión resulta inaceptable para las provincias, ya que implicaría una pérdida de aproximadamente un billón y medio de pesos.
Sin embargo, la postura del ministro se ha ido suavizando. Fuentes cercanas a la negociación revelaron que Caputo está ofreciendo a los gobernadores que la reducción del impuesto a las Ganancias para las empresas se active únicamente cuando la economía crezca al 4 por ciento. Esta propuesta se presenta como una especie de cláusula gatillo. El razonamiento del ministro es que, al alcanzar ese crecimiento, las provincias no sufrirían pérdidas de recursos, dado que la recaudación mejoraría a raíz del aumento en la actividad económica.
A pesar de esto, la idea no termina de convencer a los gobernadores. Asesores de estos líderes provinciales argumentan que los cálculos de Caputo son erróneos y que el propio gobierno prevé que el crecimiento se verá impulsado por sectores como la minería. Sin embargo, gracias al régimen de incentivos fiscales (RIGI), los nuevos proyectos mineros gozan de una reducción del impuesto a las ganancias, lo que no contribuye a mejorar la recaudación provincial por otras vías.
Los gobernadores creen que Caputo intenta hacerlos responsables de la falta de reducción impositiva, pero también sienten que el ministro no está realmente interesado en llevar a cabo dicha baja. En efecto, consideran que esta nueva propuesta de la cláusula gatillo es una táctica para postergar la reducción de impuestos.
En resumen, los gobernadores sospechan que Caputo presenta esta idea como una concesión, pero en realidad busca dejar el tema en el limbo. Este enfoque tiene sentido, ya que el gobierno enfrenta un serio problema con la caída de la recaudación, que ya está generando alarmas. En enero, la recaudación impositiva se desplomó un 7,4 por ciento en términos reales.
Los gobernadores se percatan de que, al actuar de esta manera, Caputo conseguiría no eliminar el capítulo de Ganancias, algo que el gobierno nacional quiere evitar a toda costa para no mostrar debilidad ante las provincias. No obstante, tampoco estaría dispuesto a resignar recaudación, ya que la meta de crecimiento es ambiciosa.
El déficit en la recaudación también ha hecho que se desestime la idea de compensar a las provincias con una parte del impuesto al cheque en la coparticipación, ya que actualmente el 100 por ciento de ese impuesto queda para la Nación.

