Luis Caputo intentó calmar al mercado, pero su mensaje generó el efecto contrario. En lugar de demostrar que posee los dólares necesarios para cumplir con los vencimientos de deuda, dejó claro que está en busca de ellos. Durante su intervención en el 21° Simposio del IAEF, el ministro afirmó que no necesita recurrir a Wall Street, un mercado que tiene restringido debido al aumento constante del riesgo país. "Contamos con opciones más económicas que salir a colocar deuda en el mercado internacional. Ya tenemos financiamiento asegurado para cubrir los próximos tres vencimientos de capital, que suman alrededor de 9.000 millones de dólares. Los intereses se abonarán con el superávit. No necesitamos acudir al mercado", declaró.
Simultáneamente, desde el Ministerio de Economía se filtró que se encontraban en negociaciones para obtener préstamos directos de Italia e Israel, corroborando lo anticipado previamente por LPO: en el Gobierno reconocen que requerirán entre uno y dos salvatajes adicionales para llegar a las elecciones presidenciales de octubre del año próximo. Caputo aseguró que en tres meses se conocerán las fuentes de financiamiento, las cuales serán más accesibles que las del mercado estadounidense. "No tenemos planes de salir al mercado internacional. Este es un Gobierno que no toma deuda, la cancela", afirmó, aunque contradiciéndose, ya que los préstamos entre Estados también deben ser reembolsados.
Los bancos de Wall Street aconsejan alejarse de Argentina debido a las dudas sobre su capacidad de pago. En el ambiente financiero circula la información sobre negociaciones con Italia e Israel para conseguir entre 3.000 y 5.000 millones de dólares a tasas cercanas al 7%. Las conversaciones incluyen a legisladores italianos y a financistas del circuito del Boulevard Rothschild en Tel Aviv, quienes tienen acceso a la Knéset. Este esquema busca eludir la aprobación del Congreso, que es quien debe autorizar nuevos compromisos de deuda externa.
Detrás de la posibilidad de negociar un préstamo con Israel e Italia, se encuentra un reconocimiento implícito: el swap de 20.000 millones de dólares del Tesoro de Estados Unidos, si es que alguna vez existió, está en la cuerda floja. De ser así, lo natural sería recurrir a esa fuente de financiamiento. Sin embargo, el Gobierno podría utilizar ciertas zonas grises: autorizaciones generales del Presupuesto, estructuras financieras que no se presentan como deuda directa o incluso operaciones gestionadas por el Banco Central.
Un empresario presente en la charla de Caputo comentó: "Es un manotazo de ahogado. Va a mendigar a Israel debido al alineamiento en la guerra con Irán y a Meloni por el vínculo personal de Javier Milei". Además, el Tesoro convocó para el 25 de marzo una reunión del Financial Stability Oversight Council para evaluar el uso de ese fondo, que fue el organismo utilizado para rescatar a Milei en la corrida previa a las elecciones de octubre.
La necesidad de financiamiento de Milei y Caputo es apremiante: hasta fin de año deben pagar unos 15.000 millones de dólares y el año siguiente otros 28.000 millones. En su exposición, Caputo atribuyó la inquietud del mercado a un problema psicológico generado por el kirchnerismo. "La economía está en orden. Sin embargo, hay mucha gente que no puede evitar pensar que a Argentina le tiene que ir mal. No es una queja, es un hecho. El daño, tanto económico como psicológico, que el kirchnerismo ha causado en la población es brutal", sostuvo el ministro, quien, al igual que Milei, sigue intentando dilatar el "riesgo kuka".
Sin embargo, en Wall Street no se fijan en el pasado, sino en los números actuales. Y aquí surge el problema: las reservas netas han disminuido, lo que agrava el déficit del Banco Central. La razón es clara: sin acceso al financiamiento internacional, el Tesoro depende del Banco Central para hacer frente a los pagos de deuda. En este contexto, gran parte de los dólares que adquiere la autoridad monetaria se transfieren al Tesoro para cancelar vencimientos externos. "En los primeros dos meses del año, el Banco Central compró cerca de 3.100 millones de dólares en el mercado oficial, pero en ese mismo período vendió alrededor de 3.500 millones al Tesoro. ¿El Tesoro acumuló esas divisas? No. Las utilizó para pagar los vencimientos de deuda de ese mismo bimestre", explicó el economista Cristian Buteler.
En la práctica, el Banco Central no está fortaleciendo su posición de reservas internacionales netas. Actúa más como un puente entre el endeudamiento privado de las empresas y los pagos de deuda pública. Un circuito que permite mantener la operativa diaria, pero que no es sostenible, lo que provoca la inquietud del mercado. Las reservas netas no aumentan; lo que crece es la deuda del Tesoro, que se disparó en 17.068 millones de dólares solo en los dos primeros meses del año.

