La disputa interna entre Karina Milei y Santiago Caputo alcanzó un punto crítico, lo que se califica como un "empate nuclear". Esta expresión implica que, si la confrontación se intensifica, ambos lados podrían sufrir una destrucción mutua, sin que haya un claro vencedor. Esta interpretación se escucha en los círculos más altos del poder.
Un asesor libertario cercano a los hermanos explicó que "Karina exige la cabeza de Santiago, mientras que Milei es consciente de que la opinión pública demanda la salida de Adorni". Esta percepción del Presidente no es arbitraria, ya que las encuestas indican que más del 70% de los argentinos consideran corrupto a su jefe de Gabinete.
A pesar de esto, el asesor subrayó que la defensa de Santiago por parte de Karina no parece contar con los recursos necesarios para desvincularse de la lógica destructiva que caracteriza esta lucha por el poder. "Karina no podría soportar que Adorni sea despedido y que Santiago permanezca", agregó la fuente, quien resumió el dilema que se vive en el corazón del gobierno libertario: "Milei depende de Santiago para no ser devorado por su hermana". Este riesgo de canibalismo fraternal ya había sido anticipado.
En medio de esta vorágine, el pasado sábado fue un día favorable para las debilitadas Fuerzas de Cielo. En el círculo del asesor presidencial, reinó la euforia tras el respaldo de Milei a Caputo, en respuesta a un rumor difundido por la periodista Laura Di Marco sobre una posible salida del asesor, supuestamente impulsada por Karina. Un emocionado Caputo no escatimó en agradecimientos: "Nosotros servimos al Presidente de la Nación y a la sagrada causa de la Libertad".
Karina sigue demandando la destitución de Santiago, pero Milei tiene claro que la opinión pública exige que Adorni sea el que se vaya. El entorno de Caputo se sentía fortalecido, sosteniendo que la reciente discusión sobre una campaña de desinformación rusa les había permitido demostrar a Milei que son los únicos con ideas diferentes y capacidad de influir en la agenda pública, incluso en momentos complicados, como el escándalo que rodea a Adorni, quien parece acumular propiedades y disfrutar de lujosos viajes como si fuera una estrella de rock.
El tema de la operación de bajo costo atribuida a los rusos no tuvo un gran impacto, pero les otorgó unas horas de respiro al Gobierno y un nuevo eje de trabajo en redes para Milei, quien pasó de ser visto como un protector de corruptos a convertirse en una víctima de Putin, una narrativa más acorde a su postura libertaria.
Sin embargo, la verdadera tensión no radica entre Caputo y Karina, sino entre Milei y su hermana. El diputado Oscar Zago lo expresó claramente: "Si Milei pudiera decidir, Adorni no estaría más". ¿Quién impide que Milei tome esa decisión? La respuesta comienza con K y termina con A. Esta fricción se hizo evidente en un tuit revelador de Milei, donde respondió a Di Marco: "Creo que soy yo quien decide las personas que me acompañan en la gestión". A pesar del titubeo en su afirmación, el mensaje tenía un destinatario claro: su hermana.
Además, Milei aprovechó para criticar a la periodista por revelar un supuesto off the record que tuvo con Karina. En un momento de tensión, incluso cometió un error tipográfico al escribir "perosnas" en lugar de "personas". Esto lleva a preguntarse si su mensaje estaba más dirigido a Di Marco o a su hermana.
En medio de este caos, Milei también tuvo que aclarar que la destitución de su jefe de Gabinete, decidida por Sandra Petovello debido a un pedido de crédito en el Banco Nación, no se debió a esa razón. No vaya a ser que también tengan que despedir a otros funcionarios del área económica, como Federico Furiase y Miguel Núñez, quienes también se beneficiaron con créditos públicos por sumas millonarias. La decisión de Petovello, que no se lleva bien con Karina, tuvo lugar, pero Milei no está dispuesto a perder a dos de sus más fervientes defensores de un modelo económico que enfrenta crecientes cuestionamientos.
En resumen, el episodio relacionado con Petovello es solo una muestra más de la desorganización interna y el clima de "sálvese quien pueda" que se ha apoderado del Gobierno. Hasta ahora, Milei no ha encontrado una salida que evite la destrucción total en este escenario de lucha de poder.

